El
anciano que estaba sentado en el otro extremo de la banca comentó: “He visto a muchas
de ellas saltar como esa, especialmente cuando hay perros cerca y no pueden
bajar a tierra. Muchas fallan en alcanzar la rama que desean, pero nunca he
visto a ninguna lastimarse intentándolo. Y añadió entre dientes: “Creo que no
tienen otra alternativa más que arriesgarse si no quieren pasarse toda la vida
en el mismo árbol.
Mira
que existe una gran diferencia entre comenzar y persistir, prácticamente, te
puedo decir, que la gran mayoría de personas comienzan cosas que jamás
terminan; tal vez tengas comenzados uno o dos libros, marcando con un separador
la página siguiente para algún día que termines de leerlos; quizá una pintura,
un bordado o una manualidad inconclusa y guardada en alguna gaveta olvidada;
más triste aún, puedes haber comenzado una carrera que jamás terminaste o
dejado enfriar en un rincón de tu corazón los sueños laborales por los que un
día intentaste.
La
diferencia entre lograr una vida satisfactoria o arrastrar con sueños
quebrados, no radica en que no comenzaste, sino en que no continuaste; persistir
es lo que marca la gran diferencia.
La
persistencia tiene un valor muy importante, aunque la administración del
tiempo, la capacidad de planificación, el desarrollo de estrategias, el trabajo
en equipo, los conocimientos, en fin, todos eso es importante, pero de nada
sirve sin la persistencia.
Sólo
saltar no es suficiente, es cierto que tuviste muy buenas razones para comenzar
algo, pero una vez comenzado, las razones para continuar tienen que ser aún mayores;
porque mantenerte decidido en el día a día, levantándote a continuar en cada
mañana, avanzando a través de los obstáculos, permaneciendo firme a pesar de la
falta de apoyo o aún de la oposición, necesitará más que buenas razones:
¡razones poderosas!
Si
te has quedado corto, corta, en tu salto, descubrirás esas razones poderosas en
el proceso de persistir, surgirán mientras “permaneces”
avanzando el tiempo suficiente hacia la rama a la que quieres llegar; y
entonces, ¿Cuánto es el tiempo suficiente?
Haz
el compromiso contigo mismo, pon a funcionar todas tus capacidades y permanece en
el proceso al menos doce meses; si lo haces, los pequeños y continuados pasos
de la persistencia te animarán tanto que luego, al final de ese año, podrás
mirar hacia atrás y ver lo mucho que has avanzado.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


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