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sábado, 29 de marzo de 2025

ENFOCA EL REFLECTOR SOBRE MÍ…

¿Qué te es más fácil decir?: “haz lo que te digo” o, “haz lo que yo hago, imítame a mí

Mira que, muchos de los que enseñamos a otros, comúnmente les decimos: “haz lo que te digo”, pero Pablo, no por orgullo sino con sinceridad, dice a los suyos:

1 corintios 11:1 Imítenme a mí, como yo imito a Cristo.

Cómo si dijeras: “enfoca la luz del reflector sobre mí y califícame” Oh… es bastante temerario, no sé si lo diríamos, Pablo sí lo dijo y lo repitió:

1 corintios 4:16 Por tanto, les ruego que sigan mi ejemplo.

En mayor o menor grado, tanto profesionales, líderes, conferencistas, hombres de negocios, caricaturistas, como también los trabajos más sencillos, han sido influenciados por el ejemplo y la enseñanza de alguien que estuvo mucho antes que ellos.

Estar expuesto al ejemplo y a la enseñanza de otros que son buenos en lo que hacen, es muy motivador, reafirma que algo dentro de ti, vale muchísimo y que tienes un propósito. Andar el camino que otros ya han recorrido te ayudará a poner más alto tu listón de la excelencia.

Nota que, Cristo es el ejemplo supremo, por tanto, el apóstol sigue el ejemplo de Cristo -como yo imito- y así, los creyentes seguimos el ejemplo del apóstol. ¿Tú, eres un buen imitador de ese ejemplo? Porque es bueno que tengas en cuenta que estás bajo el escrutinio de todo el mundo, me refiero tanto a quienes te rodean como al mundo virtual en el que estamos inmersos.

Si nos fijamos bien, Pablo animaba a los creyentes de Corinto a imitarlo, desde tres ángulos:

     Debían ser buen ejemplo para los judíos:  No sólo a los judíos que también seguían a Cristo, sino que, más aún, a los judíos enemigos del Señor, ¿te suena familiar?

  Debían ser buen ejemplo a los griegos: Es decir, a los que son indiferentes al Evangelio, es un hecho que muchos fueron ganados de esa forma y así mismo, tú podrías sumar a otros para el Cielo.

    Y ejemplo con los hermanos de la Iglesia: Tal vez no te des cuenta, pero es probable que un hermano que apenas empieza en la fe o que es más débil -palabras de Pablo-, tenga dirigida la luz de su reflector sobre ti y concluya en una opinión generalizada sobre lo que es la integridad cristiana, sin duda, influenciarás esa conclusión a la que ese hermano llegue.

Ahora, no se trata de que vivas en función de la aprobación ajena, ¡para nada! Sería el equivalente a decir que “tu integridad depende de terceros”, muy por el contrario, si siempre buscas la aprobación de tu Señor, tu integridad será también, exitosamente aprobada y ampliada a la luz de todo reflector.

2 Timoteo 3:14 Pero tú, permanece firme en lo que has aprendido y de lo cual estás convencido, pues sabes de quiénes lo aprendiste.


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Raquel Toro

Amanece en Getsemaní

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