Hoy hablaremos sobre “hábitos de vuelo”, porque siempre hay algo más alto que alcanzar.
Las
águilas usan para impulsar su vuelo, lo que se llaman “térmicas”, corrientes de
aire cálido y ascendente que les ayuda a planear y conservar su energía
mientras vuelan. Cuando recorren largas distancias, se ponen sobre una
corriente térmica y después se deslizan hacia abajo para atrapar la siguiente y
continúan repitiendo el proceso.
Usa
lo que Dios ya ha puesto en tu entorno, las corrientes térmicas que te ayudarán
a planear y conservar tu energía.
Isaías 40:31 Pero los que confían en el SEÑOR renovarán
sus fuerzas; volarán como las águilas, correrán y no se fatigarán, caminarán y
no se cansarán.
Mira que no
se trata de demostrarle a Dios lo fuerte que tú eres y pedirle que te dé un poco más,
no; solo admite que no tienes la fuerza necesaria, reconoce que necesitas la
fuerza que solo Él puede darte y, esperar por esa fuerza es más que pasar
tiempo, es confiar en la Promesa del Señor. En hebreo, esta palabra conlleva un
sentido de expectativa esperanzadora.
Los
israelitas que recibieron por primera vez esta promesa, más que cansados, estaban
agotados por las dificultades, llevaban varias décadas exiliados en Babilonia; este
cansancio estaba acompañado de pensamientos desesperados, pensaban que Dios no
podía ayudarlos o que no Le importaba mucho su situación. No solo estaban
débiles del cuerpo, sino también en su espíritu. ¿Cómo podrían seguir
soportando esas duras circunstancias?
El
cansancio se convierte en una actitud emocionalmente negativa, lo que hasta
aquel momento tenía sentido o valor, luego deja de tenerlo. La falta de ganas para
hacer las cosas, la dificultad para concentrarse, la pérdida de enfoque, desembocan
en una apatía tal que nos infunde un sentimiento de desinterés, en algunos casos,
irritabilidad.
¡Claro
que la fatiga y el agotamiento son impedimentos que suelen interrumpirnos!
El
gran énfasis aquí está en el Señor y segundo, en el grupo de personas, "los
que esperan en Él", Son los que no confían en sí mismos, ni en sus propiedades,
ni en dioses, ídolos, gobernantes o poderosos de la tierra. Su fe y confianza
tienen un destino seguro: en el Señor, el Dios eterno, porque creer en Dios
marca una tremenda diferencia en tu vida.
Una
comprensión adecuada de la intervención de Dios, solamente se obtiene conociendo
Sus pensamientos, Sus caminos y Sus promesas. Los que esperan en Dios viven con
la firme esperanza de que el Señor establecerá Su reino; cuando llegue el
momento, Dios se enfrentará al mal. Tal Promesa da nuevas fuerzas
para levantarse y proseguir adelante con vigor.
El
principio es que los creyentes que tienen paciencia y oran, son
bendecidos por Dios con fortaleza en medio de sus tribulaciones. El señor
también espera que tú seas paciente y que esperes anhelante Su venida gloriosa, hasta el final, para llevar a cabo todo cumplimiento.
¿Deseas apoyarnos financieramente?
Puedes ofrendar con el siguiente enlace o QR desde Nequi:
Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


No hay comentarios.:
Publicar un comentario