¿Habrás escuchado hablar de voltaje 110 o de 220?
La principal y lógica diferencia radica en que 220 voltios tienen el doble de tensión, esto permite utilizar cables más delgados, menos amperaje y reducir las pérdidas de energía en forma de calor.Mientras
que 110 voltios, requieren mayor amperaje para la misma potencia e implican cables más gruesos y mayores pérdidas caloríficas.
¿Quieres un ejemplo?
Si un aparato necesita 1100 vatios para funcionar, con 110 voltios
necesitará 10 amperios, mientras que con 220 solo necesitará 5.
Es
crucial asegurarse que el receptor de energía esté diseñado para el voltaje
adecuado, ya que conectar un aparato de 110 voltios a 220 podría
dañarlo.
Podríamos
asimilar el voltaje 110 a la fuerza del hombre natural que, por cierto, es muy
limitada, pero la fuerza que proviene de Dios es ilimitada y poderosa.
¡Tu unión vital con Cristo es absolutamente necesaria!
Juan 15:5 Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que
permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden
ustedes hacer nada.
Jesús
lo explicó así porque los discípulos estaban muy acostumbrados a pensar en
Israel como la vid, ahora tenían que pensar en Jesús como la vid y hacer
énfasis en su conexión con Él.
Así
como el ejemplo de la vida de Jesús fue Su permanente contacto con el Padre, nosotros
debemos invertir en esa conexión profundamente arraigada en Jesús,
donde Su vida se convierte en nuestra vida y su corazón late en el nuestro.
El
texto no trata sobre la salvación eterna del alma, sino sobre una vida
espiritual fructífera, aunque no olvidemos que el hecho de permanecer,
constituye una evidencia de haber nacido de nuevo.
Como tú ya lo sabes, Cristo es la fuente de poder y permanecer en Él, implica nuestra responsabilidad; cualquier intento de desarrollar un ministerio, de emprender misiones, de vivir una vida victoriosa que atraiga a otros, hacer todo esto por nuestra propia cuenta conducirá al agotamiento y quizá a abandonar.
¡Tu conexión con Jesús, es lo que te hace fructífero!
Mira
que el fruto también implica reproducción, prácticamente todo fruto tiene
semillas dentro de sí, con el fin de producir más fruto; es una consecuencia
natural que se da en quien esté en esa conexión vital con Jesús.
El
Espíritu Santo es el factor transformador a través del cual Dios imparte Su
poder y fortaleza al creyente, y esta fortaleza no se refiere solo a la fuerza
física, sino también a fortaleza espiritual y emocional que te permite superar
pruebas y dificultades, avanzar en toda
circunstancia y levantarte aún de en medio de las cenizas, si fuere el caso.
Isaías 40:31 Pero los que confían en el SEÑOR renovarán
sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y
no se cansarán.
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