¡No puedes mantener ningún pecado, tienes
que sacarlos a todos, como a los reyes amorreos de la cueva y ahorcarlos al sol!
Josué 10:22-24 Entonces Josué mandó que destaparan la entrada de la cueva y que le
trajeran los cinco reyes amorreos. De inmediato sacaron a los cinco reyes de la
cueva: los reyes de Jerusalén, Hebrón, Jarmut, Laquis y Eglón. Cuando se los
trajeron, Josué convocó a todo el ejército israelita y les ordenó a todos los
comandantes que lo habían acompañado: “Acérquense y písenles el cuello a estos
reyes”. Los comandantes obedecieron al instante.
La escena
parece bárbara, insultar así públicamente, a reyes caídos en combate, pero…
¿Quiénes eran esos cinco reyes amorreos?
– Rey de Jerusalén: Adonisédec, significa señor de justicia, aunque es lo opuesto de nuestro Dios, el Señor de Justicia. Representa al Anti-Cristo, en contraste con Josué, que representa un tipo de Cristo. No permitió que el pueblo de Dios, pasara por su territorio.
– Rey de Hebrón: Hohán, es el espíritu de duda que invade a las personas haciéndoles perder la fe y a su vez, Hebrón, su pueblo, significa: Grupo de hechiceros.
– Rey de Jarmut: Pirán, significa asno salvaje. Es agresivo, no conoce orden ni tiene reglas, indomable, incapaz de aceptar órdenes y Jarmut, su territorio, traduce: Engreída.
– Rey de Laquis: Jafía, resplandeciente. Es el espíritu de orgullo que opera en las personas. Enemigo silencioso que se esconde en lo más profundo del corazón y se manifiesta en las actitudes. Gobierna en Laquis que significa: Invencible.
– Rey de Eglón: Debir, significa lo que está detrás, oráculo, el que esconde, que tiene doble cara, trae hipocresía y la traducción más apropiada para Eglón, su territorio, sería Becerra.
¿Qué hay detrás del espíritu amorreo?
El
espíritu amorreo es confrontador, genera conflictos y divisiones, alardea, busca
reconocimiento, prominencia y grandeza, exaltarse a sí mismo; no en balde, les gustaba
vivir en los lugares altos.
En la
historia, prácticamente todos los dictadores, han tenido y tienen espíritu
amorreo. Les gusta dominar y controlar, someter a los demás. Se deleitan en ver
sus fotos y esculturas en su ciudad y país. Sobornan y levantan falsos
testimonios para lograr ejecutar su voluntad; así como las montañas dominan el
paisaje, les encanta dominar sobre otros.
Amorreo
significa hablador, así que son excelentes charlatanes y
oradores, les encanta que los escuchen, pero no escuchan a los demás; se imponen
y se enfurecen cuando son contrariados, no están abiertos al diálogo, ni en su
lenguaje está la palabra ceder, minimizan la autoridad de otros para silenciarles
y buscan rodearse de personas sin carácter, serviles y fáciles de manipular.
Como puedes
ver, el nombre de los reyes y sus ciudades, reflejan el carácter de sus
habitantes, más de 400 años atrás, Dios ya estaba tratando con ellos, pero en
el corazón de estos pueblos altivos y engreídos, entregados a la hechicería,
estaba su carácter indomable que imposibilitó que Dios pudiese obrar en ellos.
Dios
nunca va a someter a persona alguna, quien quiere someter y esclavizar es el
enemigo de nuestras almas.
Por medio
de este acto público de justicia que Josué ordenó a sus comandantes, Dios quería
que su pueblo odiara los pecados de esas naciones que Dios mismo, echaba de delante de
ellos. Así ofrecía un tipo y figura de las victorias de Cristo sobre los
poderes de las tinieblas y de las victorias de los creyentes por medio de Él.
Colosenses 2:15 Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los
humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.
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