Imagina que Dios te diga… “Voy a incluir tu nombre en mi libro, sí, voy
a incluirte, tal vez con uno o dos renglones … ¿Qué crees que debo escribir?”
Hum… tenemos inseguridades, hemos cometido tantos errores, tantas
fallas, que hasta podría darnos miedo figurar en la Biblia, es más, alguien se
preguntará ¿Querría Dios escribir mi nombre?
En los primeros capítulos del Primer libro de Crónicas, encuentras un
sinnúmero de nombres que a nuestro Dios le pareció bien incluir, de muchos de
ellos no se dice nada, apenas se mencionan, pero de alguien, Dios si dedicó
ocho renglones…
1Crónicas
4:9-10 Jabés fue
más importante que sus hermanos. Cuando su madre le puso ese nombre, dijo: “Con
aflicción lo he dado a luz”. Jabés le rogó al Dios de Israel: “Bendíceme y
ensancha mi territorio; ayúdame y líbrame del mal, para que no padezca
aflicción”. Y Dios le concedió su petición.
Es una larga biografía comparada con los que apenas son mencionados,
además es, ¡lo que Dios piensa sobre Jabés!
¡Jabés nació en aflicción! En hebreo, Jabés suena
como la palabra que significa dolor y aunque la Escritura no dice de dónde
provino tanto dolor, lo cierto es que, fue tan grande que su mamá lo simbolizó en
el nombre de su hijo.
Empezar la vida con sufrimiento no es un buen
comienzo, como Jabés, puedes estar en medio de situaciones dolorosas que tú no
has provocado, pero están ahí; a Jabés, su nombre le recordaba que algo
doloroso pasó, una cicatriz en el corazón o una etiqueta que recuerda que… no tendrás
grandes alcances.
Pero Dios dice que Jabés hizo algo que marcó la diferencia entre los de su
época, ¿qué fue eso?
Jabés no hizo lo que cualquiera en su lugar: resignarse a vivir en frustración,
sino que creyó en el Dios Todopoderoso y trasformó su futuro, orando así:
Bendíceme y ensancha mi territorio: Jabés traía su
propia herencia de dolor, pero abre su corazón y su vida a Dios; tendría tanto para
pedir, querría hacer tanto, pero sencillamente pide: Bendíceme; dejando en
libertad al Dios que da medida llena, apretada, remecida y desbordante, para
que lo bendiera conforme a Su manera de dar.
Jabés tiene en mente los límites de su casa, de su hogar, ¿puedes pensar
en cada personita de los tuyos? ¿en el entorno de tu ministerio? ¿Crees en el
Dios que puede conformar a los tuyos a la imagen de Cristo? ¿crees en el Dios Todopoderoso
que tomará esa medida pequeña y Se glorificará multiplicándola?
La Escritura no nos da la medida del territorio de Jabés, pero nos da
la medida infinita del Dios en el que creemos. Jabés quiso más territorio, más
influencia, más prosperidad, más servicio, más ministerio y permitió que Dios le
bendijera como Él quisiera.
Ayúdame y
líbrame del mal: Quién no ha dicho en algún momento, ¡Dios, ayúdame! Si quieres dar
pasos pequeños, no necesitas a Dios, pero para que tu territorio sea ensanchado
no sólo tendrás que dar pasos grandes, sino en ocasiones, agigantados, ¡necesitas
tener la ayuda de Dios!
Para que
no padezca aflicción: Jabés sí que sabía lo que era la aflicción, y también sabía que sólo de
Dios es el poder que le libraría del mal, ponte a cubierta bajo Su protección, es
bíblico no querer pasar sufrimiento.
Y la biografía concluye: Y Dios le concedió su petición. Como en Salmo 91, acógete a la sombra
del Todopoderoso.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


Amén, el Señor nos cubra bajo su suficiente y poderosa mano.
ResponderBorrarAmén... Amén
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