¿Qué ocurre cuando te comparas con otros?
Pueden suceder dos cosas: percibes que la otra persona va muy adelantada
y te deprimes, o ves que tú eres mejor y te enorgulleces. Además, ninguna de
estas dos cosas es útil y tampoco te ayudan a crecer.
“Aun si la percepción de inferioridad o superioridad es cierta o
falsa,
te
afecta con la misma intensidad”
2 corintios 10:12 No nos atrevemos a igualarnos ni a compararnos con algunos que
tanto se recomiendan a sí mismos. Al medirse con su propia medida y comparase
unos con otros, no saben lo que hacen.
Las posibilidades de comparación son infinitas, además está nuestra tendencia
natural a evaluarnos tomando como rango a otras personas y a sus posibilidades,
ya sea porque tienen más dinero y facilidad adquisitiva, o por su elegancia, su
belleza, su porte, o porque son algo así como “el alma de la fiesta” y hacen amistades por
donde quiera que van o por sus historias de viajes y vacaciones… en fin.
Aunque seas súper espiritual, este proceso es común a todos, incluso, entre
más consideres muy importante un determinado grupo, más presión sentirás para
conformarte al lenguaje, características y costumbres de dicho grupo.
¿Alguna vez sentiste un asomo de envidia hacia alguien y luego te
descubriste volviéndote mentalmente en su contra?
Contrario a lo que se supone, compararnos con frecuencia, denota que,
en segundo plano, estamos enfocándonos demasiado en nosotros mismos. Por
ejemplo: personas con baja estima, suelen verse sin capacidades o sentirse
víctimas, -en este último caso pueden haber sido lastimadas por un suceso en el pasado- entonces se enfocan excesivamente en ellas mismas comparándose con
otros.
Aunque tenemos que hacer claridad, compararse con otros es muy diferente a buscar referentes personales, modelos a seguir o maestros de los que aprender. ¡Mira que enfocarte en ayudar a otros, es el antídoto contra la comparación!
Cuando estás ocupado en bendecir a otros, es difícil que te sientas mal
contigo mismo porque estás haciendo algo bueno que te produce satisfacción
interna, así también Pablo, trabajando por la gente y enseñándoles, estaba
libre de toda comparación, si habla de jactancia lo hace en el sentido de “complacencia”, de agradecimiento con Dios por la obra que le permite.
Piensa que... bebes algo y dices: –¡Qué bebida tan refrescante!
No hablas del vaso sino de lo que acabas de consumir, la bebida en sí.
Así mismo, no somos instrumento de alabanza para nosotros mismos, sino
que Quien es alabado es Cristo, Él es en nosotros, Pablo es enfático: gloriarse
en el Señor.
Marcar una diferencia, aunque sea pequeña, en las vidas de otras personas, aumenta tu propia percepción de valía y estima personal; añadir valor a otros te hace apreciarlos más y ellos también te valoran más a ti, creándose un ciclo de sentimiento positivo de unos a otros.
También puedes hacer lo correcto… ¿Qué ocurre siempre que no haces lo
correcto?
La culpa te hará sentir mal, o te mentirás para convencerte que tus
acciones no estuvieron tan mal o que no fue algo importante, esto te hace daño
como persona y también daña tu propia estima. Mientras que obrar correctamente
te produce un saludable grado de satisfacción.
2 corintios 10:18 Porque no es aprobado el que se recomienda a sí mismo sino aquel a quien recomienda el Señor.
Puedes ofrendar desde PayPal en el siguiente enlace o desde Nequi en el
QR:
https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=D3B95LCK35FBY
Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


No hay comentarios.:
Publicar un comentario