¿Recuerdas el
Monte Rushmore?
Estas dos imágenes muestran el Monte, antes y después de que
fuera esculpido.
Es admirable
como, Gutzon Borglum, el famoso autor y escultor de esta monumental obra, pudo
ver, a futuro, sobre una pared rocosa y rudimentaria, los rostros de cuatro
de los presidentes de Estados Unidos, que simbolizan cuatro épocas de la
historia de esa nación.
Fueron
catorce largos años de trabajo, una de las razones por las que este monte le
fue propicio para esculpirlo, fue su composición de granito fino, con cristales
muy pequeños, que hacen que resplandezca al recibir la luz del sol y segundo,
trabajó en la cara sureste del monte para recibir la máxima luz y producir el
efecto de brillo en los ojos de las esculturas.
Qué bien por
la perspectiva del escultor, trabajando una forma tridimensional, usando la luz y las formas para crear sombras y resaltar volúmenes y aprovechando el
entorno lumínico. Todo esto me recuerda el trabajo divino de nuestro Dios en
nosotros…
1Juan
3:2 Queridos
hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que
habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos
semejantes a él, porque lo veremos tal como él es.
Existe una
tensión entre la primera frase: ahora somos
hijos, y la última: seremos
semejantes a Él, acentuada por el todavía
no, de la segunda, ¿verdad? Es la forma de enfatizar el proceso que
nuestro Amado Dios inicia en quienes creen en Jesucristo y que llegará a su
plenitud cuando Jesús mismo, regrese.
Y nota conmigo
que también dice que, no podemos llegar a ser como Dios a menos que Le veamos, y
no podemos verle a menos que seamos puros de corazón, porque solo los puros de
corazón verán a Dios, entonces, para ver a Dios necesitas la pureza que
solo Él puede dar, así que ese "todavía" es el período de tiempo en que el
Espíritu de Dios trabaja repujando la imagen de Cristo en ti.
–La
actividad del Espíritu Santo es la actividad de Dios–
Cuando Jesús regrese, conformará a cada creyente a Su imagen, a Su naturaleza, sin que esto signifique
que los cristianos sean deificados; tampoco dejaremos de ser nosotros mismos,
con la personalidad que Dios nos ha dado, el Cielo no es como
el Nirvana del Misticismo oriental, donde toda la personalidad se disuelve como
una gota en el océano, ¡no!, seguiremos siendo nosotros, pero nuestro
carácter y naturaleza serán perfeccionados a imagen de la perfección de
Jesús, ¡No seremos “clones” de Jesús en el cielo!
Este tiempo que vivimos no es el momento de la gloria del cristiano, la eternidad será nuestra manifestación gloriosa y sin pecado por la gracia de Dios en nosotros, ahora parecemos como escondidos, más la nube de hoy será el sol de mañana, pronto seremos descubiertos como Los hijos del Gran Rey.
Si quieres ser como Jesús, Él se mostrará en tu vida desde
ahora y hasta la eternidad, más si alguien no desea ser como Jesús, eso también,
tristemente, se mostrará en su vida ahora y hasta la eternidad sin Cristo, sin
salvación.
Verle tal
como Él es, será la mayor gloria del creyente, no el hecho de la gloria que nos aguarda, sino, estar sin obstáculos ni restricciones ante la presencia de
nuestro Amado Señor.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní
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