El 21 de febrero de 2018, la noticia de la muerte
de Billy Graham, el hombre que predicó a millones de personas en todo el mundo,
conmovió el corazón de las misiones, las organizaciones evangelísticas y el
evangelismo individual.
Billy, fue pionero en el uso de las nuevas tecnologías para predicar, desde la radio y la televisión hasta el cine e internet y grandes audiencias en vivo; nos recuerda a nuestro Amado Jesús que, desde cuando estuvo en la tierra de los samaritanos, y aún hoy, continúa derribando las barreras que impiden la proclamación del evangelio.
Hechos 18:9-11 Una noche el
Señor le dijo a Pablo en una visión: “No tengas miedo; sigue hablando y no te
calles, pues estoy contigo. Aunque te ataquen, no voy a dejar que nadie te haga
daño, porque tengo mucha gente en esta ciudad.” Así que Pablo se quedó allí un
año y medio, enseñando entre el pueblo la palabra de Dios.
Pablo debía sentirse agobiado por la tarea de predicarles a los
judíos de Corinto en medio de tanta oposición e insultos por parte de ellos,
así que, cuando más lo necesitaba, Dios le habló y Pablo encontró valor y
fuerzas en la presencia del Señor y Sus palabras.
La mucha gente que Cristo tenía en Corinto habría de llegar
gradualmente, así que continuó enseñando allí durante año y medio; su
perseverante trabajo requirió un buen tiempo y el resultado se reflejó en todos
los que llegaban a la fe en Cristo.
Mucho del miedo relacionado con el evangelismo viene por temor al
hombre, nadie quiere ser estigmatizado o discriminado, aunque deseamos ser
valientes, a la hora de hablar de Jesús parece que el temor inmoviliza la lengua y las palabras desaparecen.
Las oportunidades para compartir el evangelio pueden ser parecidas pero lo que sí es una constante, son las señales que muestran que Dios está sensibilizando un corazón y que, a la vez, atraen tu atención, para que participes en Su obra salvadora.
¿Recuerdas a alguien con el corazón lastimado o una persona enferma? tal
vez.. ¿en una bancarrota o que sufrió una pérdida sorpresiva? o... ¿una comunidad afectada por un desastre causado por una fuerza de la naturaleza, igual que consoló
y rescató para Cristo, Billy y su equipo, a muchos de los damnificados del huracán
Helene?
Dios siempre está en control, sólo ora e identifica las oportunidades
para hablar de Jesucristo.
La evangelización no es motivo para sentir miedo, siempre y cuando tú
estés atento a discernir la acción de Dios en los corazones; no te encasilles
en ideas preconcebidas de evangelismo, puede ser, sencillamente, tomar un café con
esa persona que quiere contarte “algo”, llevar a alguien a una película o a un
concierto cristiano, invitar a una pareja amiga a compartir un rato en casa o practicar
la misericordia, pero siempre aprovecha cada oportunidad.
Habla de tu fe con tranquilidad y sin fanatismo, pues no sabes cuando
la semilla se esté plantando en el corazón de alguien que ni siquiera sabías
que te estaba escuchando.
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Gracias por participar en la difusión del evangelio.
Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


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