¿A qué se refiere la frase “en el ojo del huracán”?
Literalmente, el ojo es el centro del huracán, un lugar de calma donde los vientos son débiles y hay poca nubosidad pero que, en torno a él, en la pared del ojo, hay toda una estructura de nubes densas y pesadas formando una veloz espiral impulsada por vientos muy intensos y, detrás de ésta, hay una segunda pared de vientos devastadores que regresan en dirección opuesta.
Así, podríamos decir que estar en el ojo del huracán, equivale a
permanecer aún de pie, pero rodeado de
la problemática turbulenta de un debate o una situación conflictiva o, con el
peligro amenazador de ser vencido por los opositores o por los críticos.
¿Sabes que los pastores y líderes cristianos son un blanco fácil de
críticas devastadoras y opositores malintencionados? Sin embargo, continúan en ese lugar de exposición
pública, esforzándose en explicar fielmente la Palabra de Dios y desafiándonos
a vivir en semejanza a Cristo.
Hebreos
13:17
Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, pues cuidan de ustedes como
quienes tienen que rendir cuentas. Obedézcanlos a fin de que ellos cumplan su
tarea con alegría sin quejarse, pues el quejarse no les trae ningún provecho.
La palabra griega usada en “quejarse” -stenázo- traduce “meter
o estar en aprietos” y por implementación, gemir, angustia; esto, añadido a
la carga de pastorear o liderar, que de por sí ya es demasiado pesada,
produce tristeza y desánimo en los corazones pastorales.
En lo que respecta a la legislación de un gobierno, someterte a su autoridad implica que debes cumplir con los deberes cívicos y obedecer las leyes de dicho gobierno.
En el contexto eclesial, significa honrar a la autoridad bajo la cual Dios te ha colocado para tu crecimiento; sin aludir a una obediencia ciega, por el contrario, que con una fe razonada, tú contribuyas a la unidad del Cuerpo de Cristo.
Y en el ámbito espiritual, debes obedecer a la Palabra de Dios y ser imitador de Cristo, tu Salvador.
Pero como tú ya lo sabes, hablar de obediencia a la autoridad,
cualquiera que ésta sea, va en contra de nuestra sociedad individualista, donde
el “Yo” es la autoridad reinante; prácticamente, es una contravía transitada solo
por la minoría, incluso bajo liderazgos correctos y propositivos, las personas
siguen rebelándose.
Podrías preguntar... ¿cuántas veces, un conductor, desobedece las señales de tránsito a pesar de verlas en los
laterales de las vías?
Quién lo creyera, en ocasiones, las iglesias se convierten en lugares
hostiles para sus líderes; no puede existir nada más triste para un pastor o director
ministerial, que su congregación o ministerio, no lo respete o le ignore, es muy
difícil dar mucho a cambio de muy poco o casi nada.
Spurgeon lo dijo así:
Se ha hecho mucho últimamente para promover
la producción de cristianos empequeñecidos. Los creyentes pobres, enfermizos, convierten a la Iglesia en un hospital, en vez de un ejército.
A veces, los feligreses no buscan unirse a una congregación para
madurar, aportar y desarrollar su ministerio, sino más bien se añaden a
congregaciones que no exijan o en el mejor de los casos, que puedan pasar
desapercibidos, esto se traduce en pastores sin apoyo.
1corintios 13:13
Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor.
Pero la más excelente de ella es el amor
¿Deseas apoyarnos financieramente?
Puedes ofrendar desde PayPal en el siguiente enlace o desde Nequi en el
QR:
https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=D3B95LCK35FBY
Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

No hay comentarios.:
Publicar un comentario