Un juego muy común en los chicos es lanzar
piedras a aguas tranquilas, solo para observar las ondas que se forman tras el
impacto.
¿Has pensado que cada decisión que tomas hace exactamente lo mismo?
Cada elección genera una onda expansiva: toca tu vida, pero también alcanza
la vida de otros; no hay decisiones aisladas, aunque sean tomadas en solitario,
todas tienen un radio de afectación y dejan huella en otros.
Tus decisiones revelan quién eres, exponen lo que amas, lo que valoras y
los pensamientos que gobiernan tu corazón; por eso, el lugar donde hoy estás y
la persona en que te has convertido, es producto del conjunto de decisiones que
has tomado a lo largo del camino.
Entonces, no ha de sorprendernos que el apóstol Pablo nos exhorte a tomar
decisiones excelentes, tomadas desde un corazón totalmente comprometido con
Jesús; Pablo ora para que nuestro amor no sea superficial sino profundo, guiado
por conocimiento y discernimiento.
Filipenses
1:9-11 Esto es lo que pido en
oración: que el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y en buen
juicio, para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para
el día de Cristo, llenos del fruto de justicia que se produce por medio de
Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios.
¿Qué busca nuestro Dios?
Que desarrollemos un carácter maduro, sincero e intachable, sobre la base del conocimiento de Su palabra, así, el amor mutuo crece como amor genuino, porque el conocimiento nos muestra Su verdad, más el discernimiento nos ayuda a aplicar esa verdad y es precisamente allí, donde nacen las decisiones excelentes.
Papá Dios, no sólo busca que distingamos entre lo bueno y lo malo,
sino que podamos discernir entre lo bueno y lo que es aún mejor, lo que es moral y
éticamente superior.
Sí... es difícil, generalmente lo urgente compite con lo importante y lo
bueno distrae de lo excelente; pero no tienes que lograrlo solo, Su Espíritu y
Su Palabra te guían hacia una vida que produce fruto de justicia.
El amor, en la Escritura, no es un sentimentalismo vacío, no queda sólo
en palabras y frases bonitas, sino que está profundamente anclado en la verdad
de Dios y es regulado por ella.
- Cada decisión correcta fortalece el carácter
- Cada decisión sabia deja una huella limpia
- Cada acto guiado por Dios deja genera una onda que bendice
Porque al final… no son los sueños los que construyen tu vida, son las
decisiones que tomas día a día.
Las ondas invisibles de decisiones excelentes revelan vidas íntegras, transparentes
y de cumplimiento de propósito.
Decide bien hoy, porque las ondas de tu elección llegarán aún más dejos
de lo que imaginas.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

