¿Crees que la fidelidad se mide en las cosas grandes, no en los detalles?
Mateo 25:21 Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y
fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a
compartir la felicidad de tu señor!”.
A veces pensamos: “Si
yo tuviera una casa grande, entonces sí... pero, es que ésta que tengo…”
2 Samuel 23:11-12 El tercer valiente era Sama hijo de Agué el ararita.
En cierta ocasión, los filisteos formaron sus tropas en un campo sembrado de
lentejas. El ejército de Israel huyó ante ellos, pero Semá se plantó en medio del campo y lo defendió,
derrotando a los filisteos. El SEÑOR les dio una gran victoria.
¡Semá, defendiendo un campo sembrado
de lentejas!
Las lentejas recuerdan una comida común que no despierta antojo ni
ansiedad. Si invitas a alguien a cenar en tu casa, lo más seguro es que optes por un estofado de carne o pollo a las finas hierbas, en lo que menos vas a pensar es, un plato de lentejas, ¡las tenemos en poco!
Se necesita ser verdaderamente
valiente para defender lo poco, ¿por qué? porque es fácil abandonar cuando no nos parece de gran valor o importancia, si tiene apariencia de poco optamos por
una salida de escape.
Mira que Dios mide la fidelidad desde las cosas pequeñas, porque sabe que si uno de sus hijos no puede administrar lo
pequeño, no se le debe poner a cargo de algo más grande, pues la pérdida será
aún mayor o irremediable.
Incluso si se nos pierde algo pequeño también tenemos poco cuidado, solemos decir algo así como: “más se perdió en el diluvio” manifestando que no lo sentimos como una pérdida significativa.
Pero, Dios sí tiene en cuenta lo poco que perdemos, he allí la paradoja
cristiana: “Al que no tiene, hasta lo
poco que tiene se le quitará”
Sí no leemos con sabiduría
podríamos pensar que Dios es injusto al quitarle hasta al que no tiene
nada, pero mira que sería injusto si pidiera cuentas sobre algo que no nos hubiera dado.
¿Qué has recibido? ¿talentos, dones, habilidades, cosas materiales, personas y personitas para amar
y servirles, emociones para administrar, Palabra para obedecer, dominio propio
para ejercer, veinticuatro horas cada día? y muchas más cosas que en este momento el Espíritu te estará
recordando.
¿Dónde estaba Semá? ¡En medio del
campo! No sé si en alguna ocasión hayas huido, o por lo menos tienes en mente: ¡Ojalá
pudiera escapar y dejar abandonado este campo de lentejas! ¡Ojalá pudiera escapar de esta realidad!
¿Cómo está tu casa? ¡Ese es tu primer campo misionero! ¡Tu campo
de lentejas! revisa bien dentro de ella y pregúntate: ¿Estoy cuidando las cosas pequeñas?
Cantares 2:15 Atrapen a las zorras, a esas
zorras pequeñas que arruinan nuestros viñedos, nuestros viñedos en flor.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


Amén.
ResponderBorrarBendiciones Anónimo!!! Gracias.
BorrarMuchas gracias
BorrarBendiciones mi querida Judy!
BorrarAmén
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