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domingo, 25 de marzo de 2018

"UN CONQUISTADOR"

Las polvorientas calles de Jerusalén hervían de gente, cada persona, cada judío, tenía sus propias expectativas religiosas de lo que sucedería esa semana.


Al amanecer de cada día, los judíos esperaban al Mesías, a su Rey, para ser librados del yugo romano, ese era su anhelo y entonaban melodías en las que sus corazones expresaban esos anhelos de libertad.

Éste es un poema hebreo que muestra al Mesías que ellos esperaban:

Míralos, Señor, y suscítales un rey, un hijo de David, en el momento que Tú elijas,
Oh Dios, para que reine en Israel, Tu siervo.
Rodéale de fuerza para quebrantar a los príncipes injustos,
Para purificar a Jerusalén de los gentiles que la pisotean destruyéndola.
Para expulsar con tu justa sabiduría a los pecadores de Tu heredad,
Para quebrar el orgullo del pecador como vaso de alfarero,
Para machacar con vara de hierro todo su ser,
Para aniquilar a las naciones impías con la palabra de Su boca,
Para que ante Su amenaza huyan los gentiles de Su presencia
Y para dejar convictos a los pecadores con el testimonio de sus corazones”

Con este tipo de poemas y cánticos, los judíos alentaban sus esperanzas; esperaban a un rey guerrero que derrotara y destruyera; muchos de éstos ya conocían o por lo menos, habían oído hablar de Jesús, si hubiesen entendido su tiempo, no habrían cometido el error de esperar un rey político-militar.

Juan 12:12-13a Al día siguiente, muchos de los que habían ido a la fiesta se enteraron de que Jesús se dirigía a Jerusalén; tomaron ramas de palma y salieron a recibirlo…

Del séquito, no hubo nada pomposo, no salieron a Recibirle las autoridades, las personas importantes, sino el común del pueblo: el pobre, el sencillo, gente corriente y hasta iletrada. Tomaron ramas de palma y salieron a recibirlo porque eran seguidores de Jesús, pero, la multitud estaba formada por simpatizantes y también por enemigos de Jesús.

Juan 11:56 Andaban buscando a Jesús, y mientras estaban en el templo comentaban entre sí: ¿Qué les parece? ¿Acaso no vendrá a la fiesta?

Había un dejo de sarcasmo en las preguntas de éstos, pero Jesús no entró de incógnito, entró por las puertas de la ciudad, demostró no tener miedo al poder y a la maldad de Sus enemigos, no se sentía turbado ante los inminentes acontecimientos. No sólo llegó en público, sino también con rostro sereno, manso y humilde, sentado en un burrito.

El asno es un animal de paso lento, así, los humildes que quisieran llegar hasta Jesús para pedir Su favor, lo tendrían al alcance de la mano; en un tiempo como éste, ahora, Jesús quiere continuar amándonos, sanándonos, restaurándonos, bendiciéndonos… el Rey no vino a proclamar el día de la venganza de nuestro Dios, sino a pregonar El año del favor del Señor”.

Aunque muchos no lo entendieran, se presentó como Rey, Rey de paz, no vino para destruir, sino para amar; no para condenar, sino para salvar; no por la fuerza de las armas, sino por la fuerza del amor. ¡El asno es la montura para la paz, el caballo la montura para la guerra!

Como la paz de aquella noche en Belén, al  arrullo de José y María, bajo la mirada del Padre que, movido por Su amor a la humanidad y el deseo de rescatarla, envió a Su Hijo a abrir el camino que nos devolviera de regreso a Él... 

Mira... Existe un amor más grande, un amor sacrificial que no podemos entender pero que podemos disfrutar, conquistó nuestros corazones a traves de Su inmenso amor... Celebra Su amor, Su perdón, ¡Su reconciliación con nosotros es el verdadero sentido de la vida cristiana!
 
-¡Hosanna! -¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! -¡Bendito el Rey de Israel!



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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

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