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lunes, 7 de mayo de 2018

¿DÓNDE ESTÁS?

Génesis 3:9 Pero Dios el SEÑOR llamó al hombre y le dijo: -¿Dónde estás?


¿Dónde estás? lamentablemente, este lugar donde el interrogado se encontraba, era terreno peligroso.

El lugar donde te encuentras, espiritual, emocional o familiarmente, es definitivo para lo que sucederá a continuación en tu vida.

Génesis 3:8B entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios no los viera.

¡Se alejaron de Dios! voluntariamente habían decidido salir de Su presencia y además, esconderse para no estar al alcance de Su mirada. ¡Cuánta ingenuidad o cuánta rebeldía! Después de pecar hubiesen podido correr arrepentidos a los brazos del Padre, no esperar a que Él los buscase sino, apresurados buscarle para confesar y ser restaurados.

Las consecuencias siguientes tú las conoces bien,  Adán culpó a Dios y se volvió también en contra de Eva; vergonzosamente fueron echados, no sin antes escuchar de boca de Dios las sentencias con las que tanto la humanidad y la tierra vivimos y gemimos hasta el día de hoy; definitivamente era un mal lugar intentar esconderse de la mirada de Dios.

Génesis 22:1 Pasado cierto tiempo, Dios puso a prueba a Abraham y le dijo: ¡Abraham! –Aquí estoy- -respondió.

Abraham sí estaba en el lugar adecuado, ¡En La presencia de Dios! a Su alcance, a Su vista, disponible, su oído siempre atento, a tal punto era su comunión y cercanía con el Padre que, podía escuchar Su voz con claridad, y entonces, su respuesta fue una consecuencia natural: “Aquí estoy”

Estar en La Presencia de Dios, no sólo le ayudó a contestar de manera inmediata sino que le había empoderado de la fe y la actitud obediente para cumplir la misión que le sería encomendada, de no haber sido así, Abraham, el padre de la fe, hubiera fracasado.

Génesis 22:12 El ángel del SEÑOR llamó a Abraham por segunda vez desde el cielo, y le dijo: -Como has hecho esto, y no me has negado a tu único hijo, juro por mí mismo –afirma el SEÑOR- que te bendeciré en gran manera, y que multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Además, tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos.

¡Cuán incalculables bendiciones en La presencia del Padre! Dios ha jurado bendecir a quienes permanecen en Su presencia, y no sólo bendecirles, sino también, poner en ellos un corazón íntegro y un espíritu renovado, a fin de que podemos honrarle, obedecerle y gozarnos en Su gran amor.

En una escala de 1 a 10, 
¿Qué tan cerca estás tú del Padre?


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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

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