¿Te quedarías en la ruta de un auto que viene fuera de control?
Quizá
hayas escuchado sobre el drama que han vivido muchas familias, a causa de graves
accidentes ocasionados por conductores que estaban fuera de control y que generalmente,
pasan a formar parte de la estadística de “víctimas de carros fantasma”
Así
como a nadie le gusta estar en la vía de estos autos sin control, tampoco es llamativa
la compañía de personas que pierden con facilidad su control emocional.
Si
continuamente estás dando señales de que “pierdes
los estribos” incluso, si te han etiquetado como “fosforito”, no se arriesgarán a que, en esa carrera, posiblemente
te lleves a una o varias personas por delante; así será muy difícil que formes
relaciones sanas con tu familia, tus compañeros de clase o de trabajo.
Proverbios 29:11 El necio da rienda
suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla.
La
ira es una emoción que nos afecta a todos, en mayor o menor medida, porque está
en nosotros, hemos sido creados con la capacidad de enojarnos. Como todas las
emociones, la ira no es buena ni mala en sí misma, el gran logro consiste en
hacer una correcta administración de esta emoción.
Quienes
manifiestan su ira de la misma forma explosiva que una bomba o un misil, sin
aviso y sorpresivamente, pueden causar daños graves que resultan en
sentimientos heridos y relaciones distanciadas, claro, cuando el daño se puede
reparar; pero en otras ocasiones, se romperá la relación definitivamente o resultará
en daños irreparables.
¿Tú
cómo crees que se ve la ira? creo que puedes estar imaginando un rostro
enrojecido y congestionado; el pulso acelerado, la mente ofuscada, los oídos
sordos, los puños crispados o una actitud desafiante, en fin, quizá hayas
sentido algo parecido, lo cierto es que, si la exteriorizas, destruirás a otros
y, si la retienes, te destruirás a ti mismo. Entonces, ¿qué se debe hacer?
¿Sabías
que la ira es un poderoso motivador? Como motivador para el mal, tenemos muchos
ejemplos: Caín, Saúl, los fariseos, Hitler, y quienes ordenaron el genocidio de
Ruanda.
Como
motivador que restaura y reconstruye: Tenemos en Norteamérica, la Fundación MADD
“Madres contra conducción en estado de ebriedad” una madre, a quien un
conductor ebrio causó la muerte de su hijo; luego de su dolor, de su llorar, de
ese duelo tan difícil, utilizó su ira, su rabia, creando esta organización que
ahora promueve leyes y programas de conciencia para eliminar de las carreteras
a conductores ebrios.
La
ira cuando es bien administrada, reencauza, construye; puede ser parte del
proceso en solución de relaciones y de situaciones, no siempre tiene que ser
una emoción desenfrenada; aún si la causa es justa, no debe promover el odio ni
la venganza, sino la justicia.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


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