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jueves, 13 de agosto de 2020

UN AUTO FUERA DE CONTROL

 ¿Te quedarías en la ruta de un auto que viene fuera de control?

Quizá hayas escuchado sobre el drama que han vivido muchas familias, a causa de graves accidentes ocasionados por conductores que estaban fuera de control y que generalmente, pasan a formar parte de la estadística de “víctimas de carros fantasma”

Así como a nadie le gusta estar en la vía de estos autos sin control, tampoco es llamativa la compañía de personas que pierden con facilidad su control emocional.

Si continuamente estás dando señales de que “pierdes los estribos” incluso, si te han etiquetado como “fosforito”, no se arriesgarán a que, en esa carrera, posiblemente te lleves a una o varias personas por delante; así será muy difícil que formes relaciones sanas con tu familia, tus compañeros de clase o de trabajo.  

Proverbios 29:11 El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla.

La ira es una emoción que nos afecta a todos, en mayor o menor medida, porque está en nosotros, hemos sido creados con la capacidad de enojarnos. Como todas las emociones, la ira no es buena ni mala en sí misma, el gran logro consiste en hacer una correcta administración de esta emoción.

Quienes manifiestan su ira de la misma forma explosiva que una bomba o un misil, sin aviso y sorpresivamente, pueden causar daños graves que resultan en sentimientos heridos y relaciones distanciadas, claro, cuando el daño se puede reparar; pero en otras ocasiones, se romperá la relación definitivamente o resultará en daños irreparables.

¿Tú cómo crees que se ve la ira? creo que puedes estar imaginando un rostro enrojecido y congestionado; el pulso acelerado, la mente ofuscada, los oídos sordos, los puños crispados o una actitud desafiante, en fin, quizá hayas sentido algo parecido, lo cierto es que, si la exteriorizas, destruirás a otros y, si la retienes, te destruirás a ti mismo. Entonces, ¿qué se debe hacer?

¿Sabías que la ira es un poderoso motivador? Como motivador para el mal, tenemos muchos ejemplos: Caín, Saúl, los fariseos, Hitler, y quienes ordenaron el genocidio de Ruanda.

Como motivador que restaura y reconstruye: Tenemos en Norteamérica, la Fundación MADD “Madres contra conducción en estado de ebriedad” una madre, a quien un conductor ebrio causó la muerte de su hijo; luego de su dolor, de su llorar, de ese duelo tan difícil, utilizó su ira, su rabia, creando esta organización que ahora promueve leyes y programas de conciencia para eliminar de las carreteras a conductores ebrios.

La ira cuando es bien administrada, reencauza, construye; puede ser parte del proceso en solución de relaciones y de situaciones, no siempre tiene que ser una emoción desenfrenada; aún si la causa es justa, no debe promover el odio ni la venganza, sino la justicia.


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Raquel Toro

Amanece en Getsemaní

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