¿Has escuchado de la rana que quiso ser buey?
La ranita sí era muy pequeña, entonces, al ver al corpulento buey se llenó de envidia y decidió tomar aire e inflarse tanto hasta igualarlo en tamaño.
Reunió a
todas sus compañeras y mientras más se inflamaba les preguntaba: ¿Ya soy tan
grande como el buey? –No... –¿Y ahora? –No... –¿Ya lo logré? –¡No, aún estás
muy lejos!
Y esta
pobre ranita, logró inflarse tanto hasta que se reventó.
Romanos 12:3 Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado.
Tenemos cuatro derivaciones de la acción de pensar: Pensamiento exagerado a pensamiento correcto; pensamiento moderado a pensamiento con propósito.
Una de las
definiciones más agradables sobre ¿Qué es la Iglesia Cristiana? Es aquella que
dice: “La Iglesia es y funciona como un cuerpo y depende de la Cabeza que es
Cristo”
¿Recuerdas?
Los miembros del cuerpo no discuten, ni envidian, ni pelean unos con otros,
sino que cada quien disfruta realizando sus propias funciones, ya sea que
parezcan muy relevantes o más bien sencillas.
Dios
quiere lo mejor de ti, anhela que explotes al máximo lo que te ha dado; no
espera que envidies ni te amargues por los talentos o dones que no posees, sino
que uses lo que sí tienes y permitas que el Espíritu Santo te lleve a su máximo
potencial.
Por eso es
importante que tengas claras tus capacidades, tus talentos o tus dones; saber
lo que sí puedes hacer y lo que no se te da muy bien y, que esta evaluación
esté libre de falsa humildad o de vanidad, porque como quiera que sea, sólo eres
un depositario de dones que pertenecen al Espíritu de Dios que es Quien los da.
La forma
más práctica de descubrir tus dones es comenzar sirviendo, ¿Qué es lo que más
disfrutas hacer? hummm, trabajar con los niños o quizá con los adolescentes o
tal vez con jóvenes. ¿Te llama la atención y piensas que puedes enseñar a
adultos? ¿Te han dicho que tienes una voz excelente y tú disfrutas cantando?
¿Crees que eres disciplinado para aplicar a las horas necesarias de
entrenamiento y desarrollarte en un instrumento? ¿Te has dado cuenta que las
personas te escuchan con atención? entonces podrías ser evangelista.
Ahora,
recuerda que tener dones espirituales no es lo mismo que madurez espiritual, sino
que tu medida de fe, continuará desarrollándose mientras ejerces una mayordomía
fiel en el buen uso de lo que Dios te ha dado.
¡Anímate
a usar los talentos y dones que Dios te ha confiado!
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


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