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jueves, 31 de julio de 2025

¡QUIERO CAMBIAR!

Imagínate un paseo en un pequeño barco de motor en un gran lago, el piloto automático ha sido programado en dirección al Este. Un poco más adelante, la tripulación decide cambiar el rumbo a Oeste, así que alguien toma el timón y lo fuerza a dirigirse en la nueva dirección.

¿A pura fuerza podrá vencer al piloto automático? Tal vez por unos minutos. Sentirá la resistencia todo el tiempo y finalmente, sus brazos no podrán ejercer más presión, soltará el timón y el barco inmediatamente retomará el rumbo marcado en la programación del piloto.

Así sucede cuando tratas de cambiar a pura fuerza de voluntad, dices: ¡Quiero cambiar! “Me obligaré a hacer esto o aquello, abandonaré tal hábito…” Sí, tu fuerza de voluntad puede producir cambios a muy corto plazo, sentirás presión constante porque no estás tratando el problema desde la raíz, sino que estás luchando con los síntomas.

Así, los cambios no se darán de manera natural, en poco tiempo te rendirás y abandonarás lo que querías lograr y más rápido de lo que imaginas, volverás a tus antiguos patrones de comportamiento, entonces…

¿Cómo se cambia la conducta, el comportamiento?

La forma eficaz es cambiar la dirección desde el piloto automático, es decir, desde tu mente:

Efesios 4:23 ser renovados en la actitud de su mente;

Ser renovados, hace un contraste entre el anterior estilo de vida y la nueva capacidad del creyente para proponerse y llevar a cabo cambios efectivos, gracias al poder del Espíritu Santo.

El resultado de convicciones erróneas y justificaciones racionales de la conducta, en la mente de quienes están alejados de Dios, les hace más y más apáticos a las verdades bíblicas, llevándolos a vivir una conducta amoral, guiada por instintos o necesidades básicas o, una conducta pecaminosa, en el peor de los casos.

Nuestra salvación incluye una nueva manera de pensar:

1 corintios 2:16b Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.

La mente es el centro del pensamiento, el entendimiento y tiene la capacidad para reemplazar convicciones y motivos que redunden en el cambio de las acciones.

Una de las consecuencias terribles del pecado repetitivo es el efecto endurecedor de la mente, la insensibilización del corazón y la cauterización de la conducta.

Los argumentos gnósticos, ateístas, que encontramos ya en la Iglesia Primitiva, han sido fuente de contaminación negando o desviando verdades fundamentales de la fe cristiana, que han entrado con facilidad en la mente de creyentes que no se han dado a la tarea de escudriñar las Escrituras.

Mira que estudiar Las Escrituras es darle al Espíritu Santo la oportunidad de renovar constantemente tu manera de pensar y producir Su fruto, el carácter de Cristo en ti.

Cuando una mente tiene pensamientos pecaminosos repetitivos u obsesivos, es sin duda, “una mente sucia” y sólo puede ser lavada con el agua pura de la Palabra.

"Físicamente, eres lo que comes, pero espiritualmente, eres lo que piensas"

–Warren Wiersbe– 


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Raquel Toro

Amanece en Getsemaní

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