Se cuenta de un país que, con una misión específica, envió a su embajador a una nación enemiga y lejana. Este embajador aprendió el idioma de
ese país y se adaptó a sus costumbres y diferencias culturales, para poder ser
empático, cortés y cumplir la misión.
Efectivamente, tenía que estar en contacto con ellos, vivir en medio de
ellos, pero se adaptó tanto a ese país enemigo que le llegó a gustar mucho y lo
prefirió a su propia patria, como consecuencia, su lealtad cambió y comprometió
su desempeño como embajador, en lugar de representar a su país, empezó a actuar
como el enemigo, se convirtió en un traidor a su patria.
2
corintios 5:20 Así que
somos embajadores de Cristo, como si Dios los exhortara a ustedes por medio de
nosotros; “En nombre de Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios”
Nota el ruego de este embajador… es un ruego
de reconciliación.
Un embajador debe ser una persona confiable e íntegra, que representa al
gobierno de su patria mientras vive en otro país; debe ser muy cuidadoso al ejercer
la misión de quien le ha conferido autoridad para hablar en su nombre.
2
corintios 5:19 …esto es,
que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole
en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la
reconciliación.
Preciosa misión, traer el perdón del Cielo a
nuestra Tierra; cuán grande el deseo del Padre por restaurar nuestra relación
con Él y preparar el camino de vuelta, a través de Jesucristo, Su Hijo, logrando la reconciliación para poder regresar a Sus brazos, en Su propio hogar.
Ese mismo deseo lo infundió en Pablo y le llevó por las regiones del
Mediterráneo y Asia menor, para dar a conocer el Mensaje de reconciliación a
todas las personas con las que Pablo tuviera contacto; en ti, como hijo de Dios,
también ha sido puesta esta preciosa semilla de reconciliación, así que Él te
envía a una misión para Él y que sólo puedes realizar con Él.
No ha habido un momento de la historia donde el Evangelio esté obrando más
poderosamente que ahora, los saltos agigantados de la tecnología y el
conocimiento, han vencido las barreras que antes detenían su proclamación y
avance.
¡Sí es Dios Quién toma la iniciativa, tú eres la continuación de Su obra!
Dios sí prepara los corazones, pero necesita tu voz para llevarles el mensaje, tus
oídos para escucharlos y entonces restaurarles, empieza a vivir tu
vida a la par de Sus propósitos.
Y no se trata de soñar en todo lo que quisieras hacer para Jesús y
luego pedirle que te ayude a realizarlo, no, el modelo de Jesús es que observas
para ver lo que Él ya está haciendo, los corazones en los que está trabajando y,
¡te unes a Él!
Para ello no necesitas embarcarte en un viaje misionero, es
sabido que tienes una agenda muy ocupada, labores que debes llevar a cabo sí o
sí, responsabilidades que cumplir, pero Jesús trabajará a través de ti, en tu
día a día, sólo observa y comprende lo que Dios está haciendo a tu rededor.
Jesús desea mirar a través de tus ojos para que los perdidos se
encuentren con Su mirada, Jesús desea abrazar a través de tus brazos para
reconfortar al abatido, quiere continuar, a través tuyo, trayendo el Cielo a la Tierra.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


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