Jonás 3:1 La palabra del SEÑOR vino por segunda vez a Jonás:
Nuevamente,
Dios habla a Jonás dándole la misma orden, pero esta vez, sí obedece, aunque no
de muy buena gana… la verdad, Jonás quería que Dios destruyera de una vez por
todas a esos ninivitas pecadores.
¿Por qué somos renuentes a llevar el Mensaje de salvación a personas que, según nuestra opinión, no valen la pena? ¿A personas que consideramos extrañas porque hablan diferente, visten diferente, tienen costumbres diferentes?
Mira que después
de ser vomitado por el gran pez, Jonás estaba tirado en la playa con su orgullo
un poco mermado, pero la orden de Dios, como el mensaje que debía decir, seguía siendo igual que la primera vez: hacerles caer en cuenta de su
pecado.
Nos gusta
pensar que, luego de un tiempo, Dios va a suavizar un poco la firmeza de Su
mensaje, pero el mensaje de Dios no cambia, lo que sí debe cambiar es nuestro amor
por el prójimo y la obediencia en llevar el mensaje.
Así
como a Jonás, Dios nos presenta un desafío a realizar esfuerzos misioneros.
¿Crees que… sí estás participando o apoyando la obra misionera?
¿Has pensado en las personas que no tienen acceso al evangelio, ni a Iglesia, ni librerías cristianas, ni estaciones de radio, ni música cristiana, ni
traducciones de la Biblia, que ni siquiera tienen libertad religiosa? Nada de
lo que tú y yo disfrutamos y de lo cual, sí recibimos un comisionamiento:
Marcos
16:15
Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura.
No existe una estadística exacta de la cantidad de misioneros
evangelizando por el mundo.
Hace un tiempo, se entendía como misionero, al discípulo que
voluntariamente y por amor a Jesús, se desarraigaba de su familia, de su
entorno y de su ciudad y que, a través de su agencia misionera, se iba a otra
nación, otra cultura, para llevar el mensaje del evangelio; este misionero
transcultural es fundamental e irremplazable.
Ahora el concepto se ha ampliado, tenemos hombres y mujeres, que
también voluntariamente, se van a emprender o a estudiar, a lugares donde
puedan evangelizar o ayudar a otros a encontrarse con Jesús; empiezan de nuevo
en pueblos o ciudades donde el Evangelio escasea.
Y cómo estrategia reciente, ha surgido el misionero digital, el discípulo que
utiliza las plataformas y herramientas digitales; no podemos confundir esta
forma de hacer misiones con el simple hecho de hacer publicaciones, sino que por el contrario, se trata de construir comunidades cristianas, apoyar el
discipulado y la enseñanza bíblica de manera estructurada, haciendo del
evangelismo remoto un brazo de apoyo al crecimiento de los creyentes.
Dime… ¿Tú, de qué forma estás apoyando las misiones?
Podrías localizar a un misionero y contribuir a su apoyo financiero.
O podrías orar por ellos, puede que donde se encuentren, ni siquiera pueden llamarse a sí mismos, misioneros, porque sus vidas corren peligro.
¿Ayudas a tu congregación en sus iniciativas evangelizadoras?
Evangelizamos con los pies de los que van,
Las manos de los que ofrendan
Y las rodillas de los que oran
¿Deseas apoyarnos financieramente?
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

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