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miércoles, 17 de septiembre de 2025

LA BELLOTA QUE PROSPERÓ EN EL SUELO

¿Sabías que las nueces del roble no son frutos secos? ¡Son semillas!

Se les ha considerado nueces porque igual que los frutos secos, son una carnosidad que viene dentro de una corteza dura, llamada, bellota.

La bellota, que mide de uno a seis centímetros, tiene el potencial de crecer hasta convertirse en un robusto roble que puede alcanzar un tamaño impresionante, así, podríamos decir que el crecimiento de la diminuta bellota es astronómico. ¿Hasta dónde puedes crecer, tú?

En otoño, las bellotas caen y al entrar la primavera, si se adhieren suficientemente al suelo, un apéndice germina formando la raíz que, en el primer año, profundiza hasta un metro para anclarse y obtener agua; así, el tallo se abre paso y da inicio al crecimiento de un nuevo roble, aunque debemos saber que necesita suelos con un buen nivel de humedad.

Las bellotas tienen muchos enemigos, tanto los externos como los que nacen en su propio interior; podríamos pensar que las ardillas son sus enemigos porque las consumen, pero es una cosa extraña que en su búsqueda, siempre dispersan muchas bellotas y así ayudan a la propagación de más robles.

Sé cómo la bellota que no está dispuesta a ser desarraigada de su desarrollo y propósito, que aún si no estás desarrollando todavía tu propósito, tomas de cada día la enseñanza que trae consigo y capitalizas la experiencia; reconoce que hay mucho para aprender, destrezas que serán necesarias, tal vez se trate de hacer un trabajo básico mientras llegas al deseado o a la formación y templanza del carácter o al conocimiento necesario.

Proverbios 14:23 Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse sólo en palabras lleva a la pobreza.

Este es un principio bíblico, el esfuerzo siempre tiene recompensa.

También es un dicho de sabiduría, divinamente inspirada, del hombre más rico y exitoso que jamás haya existido, Salomón; es necesario asumir el compromiso del esfuerzo diario, incluso si no ves un beneficio inmediato, ten por seguro que siempre serás recompensado.

El proverbio no habla solo del trabajo, sino del trabajo esforzado, porque cualquier cosa que distraiga, como la charla vana, mantendrá lejos tu crecimiento y las ganancias, entonces, más que hablar de ello, ¡hazlo!

Quizá otros se asombren porque no estás dispuesto a abandonar, sino que, por el contrario, profundizas hasta lograr anclarte y encontrar los recursos adecuados. ¿Lo estás volviendo a intentar? ¿A pesar de lo que ocurrió? ¡Muy bien! No puedes dejar que otros, cercanos o lejanos, decidan hasta donde tú vas a llegar o lo que vas a alcanzar, ellos, sencillamente no entienden que para ti, es importante lograrlo.

Así, es definitivo actuar, no fantasear ni vanagloriarse; por mucho que hables, las palabras no pueden hacer cosas por ti, sino que son tus acciones las que te harán avanzar. Mira que también muchas empresas pierden demasiado tiempo en largas reuniones para hablar y hablar en vez de dedicarse a lo concreto: vender su producto.

El proverbio funciona igual con la formación profesional, ánclate en tus estudios hasta obtener resultados, desecha la mentalidad de lotería, sólo el trabajo juicioso y constante da resultados.

Génesis 42:1-2 Cuando Jacob se enteró de que había alimento en Egipto, les dijo a sus hijos: “¿Qué hacen ahí parados, mirándose unos a otros? He sabido que hay alimento en Egipto. Vayan allá y compren comida para nosotros, para que no muramos, sino que podamos sobrevivir.

 


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Raquel Toro

Amanece en Getsemaní

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