¿Sabías que las nueces del roble no son frutos secos? ¡Son semillas!
Se les ha considerado nueces porque igual que los frutos secos, son una carnosidad que viene dentro de una corteza dura, llamada, bellota.
La bellota,
que mide de uno a seis centímetros, tiene el potencial de crecer hasta
convertirse en un robusto roble que puede alcanzar un tamaño impresionante, así, podríamos decir que el crecimiento de la diminuta bellota
es astronómico. ¿Hasta dónde puedes crecer, tú?
En otoño,
las bellotas caen y al entrar la primavera, si se adhieren suficientemente al
suelo, un apéndice germina formando la raíz que, en el primer año, profundiza
hasta un metro para anclarse y obtener agua; así, el tallo se abre paso y da inicio
al crecimiento de un nuevo roble, aunque debemos saber que necesita suelos con
un buen nivel de humedad.
Las bellotas tienen muchos enemigos, tanto los externos como los que nacen en
su propio interior; podríamos pensar que las ardillas son sus enemigos porque las
consumen, pero es una cosa extraña que en su búsqueda, siempre dispersan muchas bellotas y así ayudan a la propagación de más robles.
Sé cómo la
bellota que no está dispuesta a ser desarraigada de su desarrollo y propósito, que
aún si no estás desarrollando todavía tu propósito, tomas de cada día la enseñanza que trae consigo y capitalizas la experiencia; reconoce que hay mucho para
aprender, destrezas que serán necesarias, tal vez se
trate de hacer un trabajo básico mientras llegas al deseado o a la formación y templanza del carácter o al conocimiento necesario.
Proverbios
14:23
Todo esfuerzo tiene su recompensa, pero quedarse sólo en palabras lleva a la
pobreza.
Este es un principio
bíblico, el esfuerzo siempre tiene recompensa.
También es un dicho de sabiduría, divinamente inspirada, del hombre más rico y exitoso que jamás haya
existido, Salomón; es necesario asumir el compromiso del esfuerzo diario, incluso
si no ves un beneficio inmediato, ten por seguro que siempre serás recompensado.
El proverbio
no habla solo del trabajo, sino del trabajo esforzado, porque cualquier cosa
que distraiga, como la charla vana, mantendrá lejos tu crecimiento y las
ganancias, entonces, más que hablar de ello, ¡hazlo!
Quizá otros se
asombren porque no estás dispuesto a abandonar, sino que, por el contrario, profundizas
hasta lograr anclarte y encontrar los recursos adecuados. ¿Lo estás volviendo a
intentar? ¿A pesar de lo que ocurrió? ¡Muy bien! No puedes dejar que otros,
cercanos o lejanos, decidan hasta donde tú vas a llegar o lo que vas a
alcanzar, ellos, sencillamente no entienden que para ti, es importante lograrlo.
Así, es definitivo actuar, no fantasear ni vanagloriarse; por mucho que hables, las
palabras no pueden hacer cosas por ti, sino que son tus acciones las que te
harán avanzar. Mira que también muchas empresas pierden demasiado tiempo
en largas reuniones para hablar y hablar en vez de dedicarse a lo
concreto: vender su producto.
El proverbio
funciona igual con la formación profesional, ánclate en tus
estudios hasta obtener resultados, desecha la mentalidad de lotería, sólo el
trabajo juicioso y constante da resultados.
Génesis
42:1-2
Cuando Jacob se enteró de que había alimento en Egipto, les dijo a sus hijos: “¿Qué
hacen ahí parados, mirándose unos a otros? He sabido que hay alimento en
Egipto. Vayan allá y compren comida para nosotros, para que no muramos, sino
que podamos sobrevivir.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


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