¿Sabías que
la Escritura habla mucho más sobre la adoración que sobre la oración?
También
recordarás que David, en sus Salmos, siempre une la adoración con la oración, y
que en la dedicación del templo de Salomón, oraron y alabaron y algo sobrenatural ocurrió:
2Crónicas
5:13-14
Los trompetistas y los cantores alababan y daban gracias al SEÑOR al son de
trompetas, címbalos y otros instrumentos musicales. Y cuando tocaron y cantaron
al unísono: ¡El SEÑOR es bueno; su gran amor perdura para siempre!, una nube
cubrió el templo del SEÑOR. Por causa de la nube, los sacerdotes no pudieron
celebrar el culto, pues la gloria del SEÑOR había llenado el templo.
La presencia
de nuestro Dios descendió y llenó el templo, justo en medio de la alabanza y la adoración.
Sin olvidar
que, desde el principio de los tiempos, mientras Dios establecía los fundamentos
de la Tierra, las estrellas matutinas cantaban a coro y todos los ángeles
gritaban de alegría, casi podemos decir que, en esta porción de Crónicas se
celebró el primer Servicio de Adoración y nuestro Dios descendió y cubrió el
Templo, de la misma forma que había descendido sobre el tabernáculo de Moisés e
igual que sucederá sobre el Templo milenario.
La armonía
musical es una fuerza poderosa e influyente, creada por Dios, para tocar el corazón
de una persona como nada más puede hacerlo; habrás notado que entre más conoces
a Jesús, más comprendes el poder de la música y su capacidad para influir en
las emociones y crear tensión o calma en quienes la escuchan.
Apocalipsis
7:9
Después de esto miré, y apareció una multitud tomada de todas las naciones,
tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de
pie delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de
palma en la mano.
¡Alabanza universal! Debes tomar, desde ahora, tu lugar en este coro de alabanza y adoración, pero,
¿por qué es tan difícil cantar, aún si es a capela en la intimidad de tu
adoración? Incluso, a muchos músicos les resulta más fácil afinar su
guitarra acústica antes que se decidan a usar su voz.
Pero mira
que sin ser músicos ni tener una voz entrenada, la forma más fácil y adecuada
de entrar en auténtica intimidad con tu Señor, es empezar entonando esos coritos
con los que te sientes más identificado, verás que empieza a ser saturado de
un ambiente de adoración ese lugar y ese tiempo en que te has dispuesto a orar.
Las
canciones hacen que frases de la Palabra de Dios empiecen a ser interiorizadas
en tu corazón y así permanezca la Palabra muy cerca de ti; inicialmente, toma
canciones sencillas, en las que no necesitas ningún tipo de ayuda visual o
escrita, pierde cuidado si fluyen en ti frases repetitivas, lo verdaderamente
importante es que lo que sea que digas o cantes al Señor, nazca desde tu
corazón.
Aventúrate a componer tus propios salmos, quizá a partir de apenas unas frases, proponte que la verdad de tus letras de adoración emocionen el corazón de Dios, si te parece mejor, puedes ir a la Palabra y ponerles ritmo a esos versículos que más cerca de tu Dios te hacen sentir.
Verás que además de orar la Palabra, cantarla, puede
envolverte en la gloria de Dios y hacer de tu encuentro con Él, un tiempo espléndido
y único.
Estoy volviendo al corazón de la adoración y se trata de Ti, solo de Ti.
–Matt Redman–
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


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