“El Dios de mi Historia” es el título del
libro escrito por Natanael Nater, que también dice
en dos de sus renglones:
“¡Si pudieras ver todo lo que Dios tiene para
ti!
¡Si pudieras ver cuánto el Padre te ama!”
En “El
Dios de mi Historia”, Natanael comparte la historia estremecedora de un niño criado
en el evangelio, víctima de terribles situaciones que torcieron su identidad, y
la sorpresiva experiencia sobrenatural que le devolvió y engrandeció su
propósito general.
Y tiene razón, tú
sabes que es sobrenatural como Dios conoce toda tu historia, de principio a
final…
Isaías 46:4 Aun en la
vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice,
y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré.
La fidelidad de nuestro Dios en miles de historias de vida a través de
todos los tiempos, Su constancia y Su amor por los Suyos, el Dios de todas las
edades, desde el vientre hasta la tumba.
Esto es tanto sorprendente, como valioso, especialmente en la edad
adulta, porque mirar hacia atrás y ver a Dios guardando y sustentando, marcará
la diferencia entre un anciano agradecido que glorifica al Dios de su historia
y el anciano que ya no encuentra placer en sus días postreros.
Sabes que Salomón, también en su adultez y mirando hacia atrás en su
historia, lo percibió de una manera similar:
Eclesiastés
12:1-2
Acuérdate de tu Creador en los días de tu
juventud, antes que lleguen los días malos y vengan los años en que digas: “No
encuentro en ellos placer alguno” antes que dejen de brillar el sol y la luz,
la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes después de la lluvia.
Salomón hace el símil del envejecimiento usando elementos de la
Creación: la juventud como el alegre brillo del sol y la romántica luz de la
luna y las estrellas, contrastan con las nubes cubriendo tras de ellas la luz y
trayendo la oscuridad.
Salomón insiste en que te acuerdes de tu Creador desde cuando los rayos
del sol empiezan a rayar el alba, no al final del día cuando tu servicio será
muy limitado; antes que los desengaños y decepciones endurezcan tu corazón y
los recuerdos depresivos te asalten en la edad avanzada.
¿Escribe Dios para sus jóvenes lectores?
Sí, quiere provocarles a curiosidad porque hay más vida de la que
puedes ver, existe una eternidad y un Dios Eterno que te guarda; existe un amor
infinitamente más grande que cualquier amor que puedas experimentar sobre esta
tierra y tú eres el objeto de ese amor; si tienes esto en cuenta, disfrutarás de
la vida en el mejor sentido que puedas vivir tu historia en Dios.
Salomón sabía que los jóvenes son más propensos a descartar la realidad
de la eternidad para vivir sólo conscientes de este mundo, olvidando que todo no
termina aquí, sino que la historia continuará en la vida venidera que, es la más
importante de empezar a escribir desde ahora.
Mira que los días malos no se refieren a la muerte, sino a los días
difíciles de lidiar con la vejez; recoge el maná en la mañana de tu vida y
presenta las primicias de tus días a Dios; tu juventud es un tiempo breve pero
precioso para sembrar, ya vendrá tu tiempo para cosechar, de aquí hasta la
eternidad.
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Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


Hermoso mensaje y aliento para tener en cuenta a Dios cada día y desde ahora, bendiciones Pastora Raquel, muy edificante
ResponderBorrarAmén, bendiciones también para ti, querida Pas Judy
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