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miércoles, 5 de noviembre de 2025

SELAH, -Deténgase y escuche-

Después de casi cien años, todavía se escucha y se comparten imágenes sobre el antiguo slogan que una vez usara Coca-Cola y que decía: “La pausa que refresca”, en su original: “The pause that refreshes”


Y la verdad, sí, todo el mundo necesita un tiempo y un lugar para hacer una pausa.

El poder de hacer una pausa… esa es la Ley de la Reflexión.

Pausarte y reflexionar es sumamente provechoso, de hecho, tiene mucho más valor que la motivación, ¿por qué? Porque te permite asegurarte de que, sí vas por el camino correcto, al fin de cuentas, si alguien va por el camino equivocado, no necesita motivación, necesita parar, reflexionar y cambiar el rumbo.

Durante cientos de años se ha dicho que “la experiencia es una maestra dura” en el sentido de que, aprendemos primero por el error y luego lo convertimos en lección; hoy podemos mejorar la afirmación: “la experiencia evaluada es la maestra de todas las cosas”

Así que una pausa para reflexionar te ayuda a hacer la valoración correcta de un suceso, una conversación, una lectura, en fin; mira que muchos no aprenden más de sus experiencias porque no dedican tiempo para pausar y reflexionar.

Precisamente en Salmo 67, en sus apenas siete versos, es dividido en tres partes por la palabra Selah.

Selah es una instrucción en la lectura del texto que significa algo así como "deténgase y escuche"

Salmo 67:1-2 Dios nos tenga compasión y nos bendiga; Dios haga resplandecer su rostro sobre nosotros,

Selah

Para que se conozcan en la tierra sus caminos, y entre todas las naciones su salvación.

La mayoría leemos o escuchamos tan a prisa que, precisamente la palabra Selah, es algo que saltamos, hoy nos damos cuenta que es la invitación a detenerse y reflexionar.

El primer renglón del Salmo es una oración congregacional pidiendo la aprobación de Dios y Su bendición y continúa en el segundo renglón, con la bendición aarónica, donde el resplandor del rostro equivale a la “sonrisa de Dios” Y enseguida viene Selah

¿Alguna vez has reflexionado el “para qué” querría Dios concederte bendiciones? Puedes leerlo enseguida de Selah…

Hum… ¡La bendición tiene un propósito misionero! Sí, la bendición de Dios para Su pueblo captará la atención de las demás naciones. ¡Que la tierra sea llena del conocimiento de Quién es Dios, y Su salvación, -posible para todos los hombres- los lleve a vida eterna!

¡Oye! Es el deseo de Dios bendecirte y que tu familia, tus vecinos, tus compañeros, tus colegas, todos, lo noten… y así se cumpla, que vean resplandecer Su rostro sobre ti.

Por favor, identifica o crea un lugar donde pensar, reflexionar, analizar…  

Tómate el trabajo de crear ese lugar, de programar estar unos minutos allí, para enriquecer tus ideas, validar tus argumentos, en fin; como uno de mis maestros dice, “un minuto de pensamiento vale más que media hora de charla”

 


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Raquel Toro

Amanece en Getsemaní

 



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