Te
cuento que hace años mantengo en mi hogar, hermosos canarios cantores; entre
los cuidados que se les debe tener, cada mañana se retira el excedente de alimento
de los recipientes y se vuelven a recargar; así mismo, con los bebederos de
agua y también el aseo propio de su jaula.
Sabes que ésta es una labor que se debe hacer diariamente y entre más temprano, más saludable para ellos; pero recién llegaron, cada vez que entraba mi mano para tomar los recipientes, revoloteaban espantados, como si la mano que se acercaba les fuera a lastimar o incluso matar, no podían entender que sólo quería causarles bien.
Con
el paso del tiempo, confirmaron que la mano que les asistía, les traía
bienestar y su reacción cambió.
¿Sabes
que Dios tuvo que hacer algo así para que pudiésemos entender Su gran amor?
Jesús
tuvo que entrar en nuestro mundo, vestir en nuestra piel, caminar entre sus
contemporáneos, hablar su lenguaje para que pudiesen entender el amor, el
perdón y el deseo de reconciliación de Dios con nosotros?
Temíamos
a Dios, Le percibíamos como un castigador que permanentemente estaba ajustando
cuentas, como Alguien que miraba desde lejos a los habitantes de la tierra y no
para salvarles ni guardarles.
Tendría
que ser de esa forma, Jesús vendría y haría que comprendieses el deseo del
Padre de atraerte a Su corazón.
Juan 15:13 Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por
sus amigos.
Esta es la
máxima expresión del amor verdadero, ¡la revolución del amor!
Philip
Yancey, dice: “Los judíos del tiempo de Jesús hablaban de una escalera que
llegaba cada vez más alto hacia Dios, jerarquía que se manifestaba en la
arquitectura misma del templo. A los gentiles y los mestizos como a los
samaritanos, se les permitía entrar sólo al patio exterior; un muro los
separaba de la sección siguiente que, admitía a las mujeres judías. Los hombres
judíos podían entrar un ámbito más, pero sólo los sacerdotes podían entrar en
las zonas sagradas. Por fin, sólo el sumo sacerdote podía entrar en el Lugar
Santísimo y sólo una vez al año”
Sabes
que la relación Dios-hombre, que ellos vivían, fue y sigue siendo
completamente transformada por el amor de Jesús, en Sus palabras, Sus
enseñanzas, Su ternura, Su misericordia, en todo lo que hizo, continúa y hará
también, por Sus amigos.
Ninguna
relación tiene un sentido tan profundo como la que desarrolló Jesús con Sus
discípulos; “amigos”, encierra tu identificación con Él y te hace sentir amado, esta propuesta de amistad continúa abierta
para todo el que quiera tomarla.
Se
ha terminado la idea preconcebida de un Dios lejano; los esclavos no tienen
derecho a entrar a la presencia de su amo; los súbditos, sólo ven al rey cuando
pasa en alguna ocasión especial; Jesús te ha traído a esta intimidad con el
Padre, Quien quiere bendecirte y guardarte.
Piensa
en Jesús y trata de imaginarte a los pobres, los enfermos, los marginados, los niños,
las mujeres, los hombres, los que en este tiempo leen la Escritura, todos a Su
alrededor, movidos por Su mensaje de amor y perdón, no pierdas de vista el mensaje de Jesús:
Juan 15:23 Le contestó Jesús: –El que me ama, obedecerá mi
palabra, y mi Padre lo amará, y haremos nuestra vivienda en él.
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Gracias
por participar en la difusión del evangelio.
Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


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