Uno
de los discursos más memorables de la historia y que fuera pronunciado por Martín
Luther King Jr., se titula “Tengo un sueño”
Su
discurso está profundamente arraigado en la Biblia, entre las varias premisas que
enuncia, permíteme resaltar una:
“Con
esta fe seremos capaces de transformar las discordancias de nuestra nación, en
una hermosa sinfonía de hermandad”
La
fe no debe reducirse solo a tu creencia interior, sino que es tu confianza
activa en Dios y que demuestras a través del cumplimiento de tu misión, igual
que Martin entendió que creer en Dios implicaba asumir una responsabilidad
histórica: llevar a la unidad a una nación dividida.
Cuando
alguien o incluso algo, cumple el sueño o propósito del Padre,
esto le da gloria a Él, por ejemplo, los pajarillos dan gloria a Dios cuando
vuelan, trinan o hacen sus nidos; hasta la humilde hormiguita cortadora de
hojas, que lleva a cuestas esos fragmentos verdes a su nido subterráneo, da
gloria a Dios cumpliendo con el propósito para el que fue creada.
Mira
que también, el Señor Jesús honró al Padre, cumpliendo Su sueño para la humanidad:
Juan 17:4 te
he glorificado en la tierra, y he llevado a cabo la obra que me encomendaste.
Surge
la pregunta inevitable: ¿en este período de tu vida estás haciendo la obra que
Dios quiere que hagas?
Quiero
decir… glorificar a Dios no es un concepto abstracto ni repetir frases
religiosas, Dios es glorificado cuando vives y modelas los valores del amor y la
justicia que has aprendido en Su Palabra; así, cumples el propósito de unidad que
sueña el Padre.
La
imagen que está usando Martin es musical, cada instrumento es distinto,
pero todos son afinados y entran en la misma partitura, produciendo esa armonía
que invita a otros a unirse a la reconciliación.
La
misión de Cristo no se centró en Él mismo sino en el propósito supremo del
Padre, de igual modo, la misión que Dios confía a cada persona contribuye a una
obra mucho mayor.
Con
seguridad, cuando hagas las tareas para las cuales Dios te puso en tu lugar, no
habrá ninguna otra cosa que prefieras hacer, ni nada que te produzca una satisfacción
más profunda.
Jesús
glorificó al Padre cumpliendo fielmente la obra de reconciliación; Martin,
inspirado por esa fe, llamó a transformar la división en unidad.
Hoy, “Tu
fe en Cristo puede hacer visible esa misma unidad”
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