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sábado, 7 de febrero de 2026

SEMBRADORES DE GRACIA

 ¿Te has preguntado si el sufrimiento humano tiene algún propósito?

Más aún… ¿existe algo capaz de sostenernos en medio del sufrimiento?

2corintios 4:15 Todo esto es por el bien de ustedes, para que la gracia que está alcanzando a más y más personas haga abundar la acción de gracias para la gloria de Dios.

Pablo está hablando de sus propias aflicciones, de las diversas persecuciones, del desgaste físico y emocional, sin embargo, entiende con claridad que todo lo que está viviendo tiene un propósito en dos direcciones:

   Horizontal: contribuye a la salvación de otros e infunde ánimo a los hermanos que están sufriendo.

 Vertical: glorifica a Dios, no sólo él, sino que logra que otros, también Le glorifiquen.

Tal como él mismo lo afirma: “no nos predicamos a nosotros mismos”, sino que mientras contamos de la gracia de Dios y de su perdón, nuestras acciones a pesar o en medio del sufrimiento, tienen una meta que va más allá de nuestra propia vida: generar gratitud en otros para que esa gratitud resulte en glorificación a Dios.

Esta debe ser la meta final de todo lo que hace el creyente: que La gracia se expanda como el río de Dios desbordándose y bañando los corazones áridos y estériles, haciendo germinar gratitud que redunde en adoración a Dios.

Podemos recordar aquella frase de Hombría al Máximo, “el éxito de un hombre no es lo que toma para sí, sino lo que da”, por qué ¿de qué otra manera podrías explicar, por ejemplo, las vidas de los apóstoles, que de hecho fueron los primeros mártires del pueblo que ama a Jesús?

Esta es la gran paradoja del sufrimiento cristiano: Mientras el mundo podría argumentar pérdida, la Iglesia cosechó salvación; en tanto que el mundo veía sufrimiento intenso, el Cielo recibía vidas triunfantes; si el mundo ve muerte, el Espíritu de Dios da nuevos nacimientos.

Así, la gloria de Dios y la salvación de los que amas y los de tu entorno, debe ser la prioridad que te mantenga firme en medio de tus acciones, pues el creyente vive para que la gracia de Dios avance.

Apocalipsis 20:4b Vi también las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios. No habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni se habían dejado poner su marca en la frente ni en la mano. Volvieron a vivir y reinaron con Cristo mil años.

Observa la secuencia: sufrimiento por causa del testimonio que conduce a la expansión de la gracia redentora y ésta produce salvación que redunda en gloria a Dios.

La pregunta no es cuánto estás sufriendo, sino…

¿Para quién vives tu vida, para ti o para Cristo?

 


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Raquel Toro

Amanece en Getsemaní

 

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