Santiago 1:2-3 Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia.
En la Escritura, la palabra pruebas
proviene del sustantivo
griego: peirasmos, que tiene dos
sentidos:
–
Sentido positivo: “poner
a prueba” = Pruebas
–
Sentido negativo: incitar al pecado, tender una trampa = Tentaciones
Veamos la
diferencia:
¿Qué
es la tentación? Una invitación peligrosa.
Siempre
llega como una invitación y cómo tal, tú puedes aceptarla o rechazarla. Su propósito
es claro: hacerte pecar, frenar tu crecimiento en Cristo y de ser posible,
llevarte de regreso al mundo.
Santiago
1:13
Que nadie, al ser tentado, diga: “Es Dios quien me tienta” Porque Dios no
puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie.
Dios no
tienta a nadie, la tentación proviene del
tentador, quien aprovecha nuestros propios deseos para tender trampas; él
conoce nuestro pasado, nuestras debilidades, y usa todo ello para
hacernos caer.
La Escritura
presenta ejemplos de personas que enfrentaron la tentación, algunos cayeron mientras
que otros permanecieron firmes, uno de los ejemplos más claros es José, en
Egipto, que a pesar de la seducción prefirió honrar a Dios.
¿Cómo puedes reconocer la tentación?
– Siempre va en contra de lo Dios ha dicho…
– Se presenta envuelta en placer o atractivo que seduce la mente y
los sentidos.
Ese es su engaño, pero ningún creyente puede suavizar su pecado culpando
a la tentación.
¿Qué es la prueba? Un instrumento de Dios.
A diferencia de la tentación, la prueba tiene otro origen y otro
propósito.
1Pedro 1:6 Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a
pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo.
Es Dios Quién permite la prueba, no para descubrir algo que Él ignore
sino para sacar a la luz y revelarnos lo que realmente hay en nuestro corazón.
¿Cómo puedes reconocer la prueba?
– No son opcionales, no puedes aceptarlas o
rechazarlas, son parte del proceso que Dios permite en la vida de Sus hijos.
– Te acercan a Dios, te llevan a buscarle con
más intensidad, con clamor y dependencia.
– Incluyen sufrimiento, ¿quién no ha madurado a través del dolor? El dolor es una
escuela de crecimiento, en la adversidad maduramos, en los fracasos adquirimos
experiencia y en las crisis, nos fortalecemos.
¿Para qué sirve la prueba?
1Pedro 1:7 El oro, aunque perecedero,
se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el
oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación,
gloria y honor cuando Jesucristo se revele.
La prueba refina la fe como el fuego purifica el oro, así, Dios forma
en nosotros hombres y mujeres de fe genuina.
Toda prueba es también una oportunidad de aprobación, así como
existen pruebas para entrar a la Universidad, para acceder a un empleo o para
obtener una certificación, del mismo modo, las pruebas espirituales revelan la
autenticidad de nuestra fe.
Recuerda:
–
La tentación quiere derribarte
–
La prueba quiere formarte
¿Deseas apoyarnos financieramente?
Puedes ofrendar desde PayPal en el siguiente enlace o el
QR desde Nequi:
https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=D3B95LCK35FBY
Gracias por participar en la difusión del evangelio.
Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


No hay comentarios.:
Publicar un comentario