¿Has escuchado sobre La Torre del Arrepentimiento?
Se
encuentra en la colina Trailtrow, cerca del Castillo de Hoddam, en Escocia.
Fue construida en 1565 y recibe su nombre porque sobre su puerta de entrada, tallada en piedra, tiene una inscripción que dice: “Arrepentimiento”
Una antigua leyenda cuenta que, en cierta
ocasión, un inglés caminaba cerca del Castillo, cuando vio a un pastorcito tendido
sobre el césped, leyendo atentamente la Biblia.
–¿Qué estás leyendo, muchacho? –preguntó el
inglés.
–La Biblia, señor –respondió el niño.
–¡La Biblia! Entonces debes ser muy sabio, ¿Puedes
decirme cuál es el camino para ir al Cielo?
Sin distraerse por el tono burlón del hombre,
el pastorcito respondió con sencillez:
–Sí, señor, debe tomar el camino hacia la
Torre del arrepentimiento.
La respuesta del niño, aunque simple, refleja
una verdad espiritual.
Mateo
3:1-2 En aquellos días se
presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea. Decía:
“Arrepiéntanse, porque el reino de los cielos está cerca”
Observa que el Mensaje de Juan no era sólo una denuncia del pecado,
también era una invitación a una vida nueva; no sólo señalaba lo que estaba mal,
sino que mostraba el camino hacia lo que Dios espera del ser humano.
Juan no sólo condenaba a las personas por lo que eran, también las
desafiaba a convertirse en lo que podían llegar a ser en Dios, era una voz que
llamaba a una vida más elevada.
Siempre en el Mensaje cristiano existe ese equilibrio, primero se hace caer en cuenta del pecado y luego se muestra el camino de transformación.
El primer llamado del Reino de Dios es al arrepentimiento, pero el
arrepentimiento bíblico es mucho más que sentir pesar o remordimiento por el
pecado, implica una transformación profunda que incluye:
1. Un cambio de actitud, –abandonar el pecado–
2. Renovación de la mente –empezar a pensar conforme a la verdad de
Dios–
3. Un perfeccionamiento continuo, –producir fruto–
¿Y qué es el Reino de Dios?
¡Se refiere al gobierno de Dios sobre la vida de quienes le pertenecen a
Él! Este Reino se acercó a la humanidad porque el Rey, Jesucristo, ya había
llegado.
Cuando el Reino del Único Dios Verdadero se acerca a una persona, la
confronta con una decisión inevitable: responder al llamado de arrepentimiento
y entrar en una nueva vida en Cristo, esto conocemos como “Entrar en el
Reino de los Cielos”
El Reino de Dios también trae una esperanza gloriosa para quienes entran
en él: ya no viven más bajo el dominio del pecado ni de la muerte, sino bajo el
cuidado, la gracia y las bendiciones del Padre.
Como Rey y Señor, Jesús ofrece hoy, el Reino de Dios a todo aquel que
quiera entrar en él, ofrece libertad del dominio de la naturaleza pecaminosa
y rescate del reino de las tinieblas.
El camino al Cielo sigue pasando por la misma puerta que aquel pastorcito
mencionó: “Arrepentimiento”
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Gracias por participar en la difusión del evangelio.
Raquel Toro
Amanece en Getsemaní


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