Etiquetas

jueves, 29 de marzo de 2018

"TENGO SED"

Juan 19:28 Después de esto, como Jesús sabía que ya todo había terminado, y para que se cumpliera la Escritura, dijo: -Tengo sed. 


El Señor Jesús, viene en un lento proceso de deshidratación que ha empezado desde la noche anterior en el huerto de Getsemaní, continuándose con Su arresto, también con Sus juicios ante Ananías y Caifás, el tiempo que ha pasado en el Pretorio y, al iniciar del viernes, la nueva serie de juicios con Pilato, Herodes y nuevamente Pilato, sumando a todo esto, los azotes y el ser forzado a cargar la Cruz.

Ahora, con todo el tiempo que ya llevaba colgado en la Cruz, inevitablemente la deshidratación se añade a todo este sufrimiento y daño recibido, absolutamente ningún líquido Le había sido dado durante todo ese tiempo, ¡ninguna sed es comparable a la experimentada por el Señor en la Cruz!

Salmo 22:14-15 “Como agua he sido derramado; dislocados están todos mis huesos. Mi corazón se ha vuelto como cera, y se derrite en mis entrañas. Se ha secado mi vigor como una teja; la lengua se me pega al paladar. ¡Me has hundido en el polvo de la muerte!”

¿Cómo podemos entender que el Creador de los ríos, mares, lagos y océanos tuviera sed? ¿Qué Aquél que con una orden silenció el mar embravecido, calmó la tempestad, ahora anhelara unas gotas de una bebida refrescante? El que hizo milagros para otros, ¿no los haría para Sí? Recién empezó Su Ministerio, rehusó convertir las piedras en pan, ahora, en la Cruz, Se niega a crear un manantial de agua mientras soporta esa terrible sed.

Mateo 27:33 Llegaron a un lugar llamado Gólgota (que significa “Lugar de la Calavera”). Allí le dieron a Jesús vino mezclado con hiel; pero después de probarlo, se negó a beberlo.

Camino a la Cruz, Se negó a recibir este vino, porque era una bebida narcótica, que tenía el propósito de ayudarle a soportar el dolor. Y nosotros, tantas ocasiones en que deseamos abrazarnos a un narcótico, un sedante, una pecaminosa salida de escape, lo que sea, con el fin de no asumir un dolor o una realidad. ¿Sabes cómo se atraviesa a través del dolor, cómo se confía aunque la vida duela, cómo se crece a través del conflicto? ¡Sólo abrazado a la Cruz de Cristo!

Más allá de la terrible sed física, y luego de largas horas de terrible separación, la sed de Jesús expresaba Su vehemente anhelo de volver a estar en comunión con Su Padre:

Salmo 42:1-2 Cual siervo jadeante en busca del agua, así te busca, oh Dios, todo mi ser. Tengo sed de Dios, del Dios de la vida. ¿Cuándo podré presentarme ante Dios?

Una profunda sed de La Presencia del Padre; el Mismo que ofreciera agua eterna a la samaritana en el pozo, ahora experimentaba esa sed; el Mismo que en el día de la fiesta, había gritado en la Sinagoga: ¡Si alguno tiene sed que venga  a Mí y beba! 

El alma del hombre tiene una sed insaciable, que sólo puede ser saciada por Cristo. Muchos intentan saciar esa sed con alcohol, sexo, dinero o poder. Otros consumen medicamentos, drogas, alucinógenos, vicios, porque no pueden soportar la sed de sus vidas vacías. Quizá otros llenen su vida con placeres, tratando de sobrevivir al estimular las sensaciones físicas; todo esto, puede darles satisfacción momentánea, y luego, se darán cuenta que siguen más sedientos que antes.

¡Sólo Cristo es la Roca Eterna 
de la cual brota la fuente inagotable de agua de vida eterna que calma tu sed!



¿Deseas apoyarnos financieramente? 

Puedes ofrendar con el siguiente enlace o el QR desde Nequi:



Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

3 comentarios: