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martes, 18 de agosto de 2020

DIFERENCIAS y COMPLEMENTOS

 ¿Qué dirías, qué es la Iglesia?


Un hombre contaba una experiencia que, junto a su esposa, tuvieron en un crucero por el Caribe, decía: “Al poco tiempo de emprender el viaje nos informaron que era necesario que todos participáramos en un simulacro de salvamento; entonces, cada uno de los pasajeros y cada tripulante, nos pusimos nuestros chalecos salvavidas y, cuando sonó la alarma, nos reunimos en el lugar establecido" 

La escena era sorprendente, pues todos, hombres, mujeres, niños, llevábamos puesto el mismo chaleco, la misma forma y el mismo color. Damas muy finamente vestidas llevaban el mismo chaleco salvavidas que las mujeres de la limpieza, los hombres de ropa elegantes llevaban también el mismo chaleco salvavidas que los cocineros y los mecánicos.

Cada vez que el pueblo de Dios se congrega es como un simulacro de salvamento, sin importar edad, género, educación, todos llevamos puesto el mismo chaleco salvavidas: ¡Cristo Jesús!

1 Corintios 12:13 Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo –ya seamos judíos o gentiles, esclavos o libres–, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

Un cuerpo es saludable y eficaz cuando cada uno de sus sistemas y órganos están conectados y desarrollando sus respectivas funciones, tal y como Dios, nuestro Creador, lo diseñó y sincronizó para nuestra experiencia de vida.

La Iglesia no es un edificio, es un cuerpo: “El cuerpo de Cristo”, se va completando a medida que cada persona nacida de nuevo, es bautizada por Cristo en Su Espíritu Santo; así, Jesús mismo ha creado esta unidad indivisible entre los creyentes de todas las generaciones, sin excepción, pues si existieran más de unos o de los otros, se destruiría el principio de unidad.

En la Escritura no existen ejemplos de creyentes anónimos, seguidores encubiertos o discípulos secretos; no hay tal cosa como el aislamiento; si tu primer llamado fue a creer, el siguiente es a pertenecer; formar parte de Su Cuerpo implica participación activa, dinámica, porque, aunque tu relación con Jesús es personal, Él no desea que quede en el anonimato.

La iglesia es parte del plan de Dios para rescatar el mundo y, la vida en comunidad es parte de Su plan para los que ya rescatados; verás que, en ella, aprenderás a amar a aquellos difíciles de ser amados; aprenderás a perdonar para poder restaurar; aprenderás a pedir perdón para restablecer la comunicación; experimentarás lo que es consolar, animar, apoyar; tendrás la oportunidad de servir y poner tus dones y talentos al servicio de tu Congregación.

La Iglesia es tan importante que Jesús Se entregó por ella, y el que tú pertenezcas a ella, significa que, tú debes ser un órgano vital, necesario y colaborativo; debes involucrarte dentro de la iglesia local en la que Dios te ha plantado, para que descubras Su propósito y para que Su Espíritu pueda desarrollar tus dones a su máximo potencial; verás que encontrarás tu rol adecuado dentro de ella y esto te añadirá sentido eterno.


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Raquel Toro 

Amanece en Getsemaní

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