En cierta ocasión, un supervisor de transporte público, se dirigió a
las estaciones de parada de autobuses para evaluar el estado de satisfacción de
los usuarios, respecto del servicio en una de las rutas principales de la
ciudad. Para su sorpresa, ¡recibió un gran número de quejas! Los usuarios
manifestaban que los autobuses pasaban de largo, aún que iban casi vacíos
mientras que las estaciones estaban llenas de pasajeros esperándolos.
Al concluir la investigación, el supervisor informó: “Los conductores deben
pasar de largo en las estaciones, aunque haya pasajeros, porque tienen que cumplir puntualmente el
horario designado para cada una de las rutas, de lo contrario, reciben sanciones
económicas e incluso suspensión laboral; así, les resulta más importante cumplir el horario
designado que el propósito de servicio a la comunidad.
Sin duda, esto nos hace sonreír, pero la verdad es que, frecuentemente,
muchas personas pierden de vista el verdadero propósito de sus vidas; la
presión por cumplir tareas cotidianas o urgentes y las consecuencias de no
actuar a tiempo, llegan a ser más importantes que su misión en
esta tierra.
Puedes pasarte la vida cumpliendo tareas urgentes e
importantes que no son prioritarias y que no aportan un valor significativo a
tus metas principales.
Así que practica la estrategia de una palabra, y… ¿cómo es?
Si eres una persona con ganas de lograr y crecer, selecciona
una sola palabra, la que mejor te describa. No tu carrera profesional, no el trabajo
que estás realizando en este momento, si no es lo que realmente quisieras, no
veinte palabras distintas, no una palabra romántica sino una palabra de vocación,
enfócate en esa sola palabra, ese sólo regalo.
Ahora, si no encuentras esa palabra, tienes que cambiar tu manera de
pensar y buscar tu verdadera vocación.
Las personas con vocación saben que su labor contribuye al bien
general, que trasciende al individuo y aún la vida misma, qué es mucho más que dinero. Por ejemplo: un médico que considere su empleo
como un trabajo y por tanto, esté enfocado en su buena remuneración, no tiene
vocación; mientras que otro médico, experimenta amor y misericordia por sus pacientes, les atiende aún en horario extra, haciéndoles más llevaderas sus circunstancias, esa es su vocación.
¿Por qué es buena esta práctica de escoger una palabra?
Porque te dice mucho acerca de lo qué piensas de ti mismo y cuál es tu
vocación… Inténtalo… una palabra… Juan el Bautista eligió ésta:
Juan
1:23
–Yo soy la voz del que grita en el desierto: “Enderecen el camino del Señor”
–respondió Juan, con las palabras del profeta Isaías
Juan eligió “voz” y se enfocó en ello, ser
la voz. ¡Una misión magnífica!
El apóstol Pedro tomó ésta:
Mateo
16:18
–Yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las
puertas del reino de la muerte, no prevalecerán contra ella.
Piedra, una roca pequeña, ¡la piedra inicial que nace de la Roca Eterna!
¡Qué gran misión!
La voz de Juan, la fe de Pedro, ambas palabras inflamaron el
corazón de la misión para los dos.
¿Qué palabra inflama tu corazón y define tu misión de vida? ¡Esa
palabra es la chispa!
Si has pasado por tiempos difíciles y no te sientes bien contigo mismo,
a pesar de ello, ¡tu vida vale! Sea cual sea tu trasfondo o de dónde vienes, o
qué errores has cometido, siempre puedes volver a empezar.
Ten pensamientos de fe en tu Hacedor, toma buenas decisiones anclado en Su Palabra, sigue avanzando… sigue creyendo en tu misión… ¡vive tu palabra!
¿Deseas apoyarnos financieramente?
Puedes ofrendar desde PayPal en el siguiente enlace o desde Nequi en el
QR:
https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=D3B95LCK35FBY
Raquel Toro
Amanece en Getsemaní

No hay comentarios.:
Publicar un comentario